
Las
Fiestas del Orgullo Gay de Madrid, paraíso de chulazos y
Jardín del Edén donde florecen poderosas plantas cuyo néctar sexual se esparce hasta el último rincón de
Chueca. En este marco incomparable de juerga, lujuria y desenfreno, la tradición establece que no suele ser escenario de ningún tipo de ligue, conquista o polvete por mi parte.
Este año no ha sido una excepción, pero, lejos de preocuparme, ha resultado ser el mejor
Orgullo de cuantos llevo vividos.
Como viene siendo habitual, pedí la semana libre en el curro para poder
salir y desfasar sin tener que preocuparme de la resaca al día siguiente disfrutar sin preocupaciones de las actividades lúdico-culturales. Y es que en estas fiestas,
Chueca se disfruta más de lunes a jueves que en el masificado fin de semana.
Básicamente he estado viviendo de noche y durmiendo de día.
Como Batman, pero sin vestir cuero negro ajustado.
A mí el leather no me va.
Mi Robin particular en estas misiones nocturnas era, como no podía ser de otra forma, mi querido Ruffy. Cada tarde, una vez recuperados de la noche anterior, Ruffy y yo quedábamos para recorrer el barrio y enamorarnos una media de 15 veces por minuto. Este año, en la nave industrial de Fuenlabrada donde encierran a los chulazos el resto del año han hecho un buen trabajo de crianza.
La semana ha estado plagada de buenos ratos. Desde el momento
Callejeros bebiendo sentados en la calle con
Txutxi y
Ger, los chicos del
Polyester, con la aparición estelar de
Fido,
Juanjox y otras criaturas nocturnas. Pasando por mi encuentro con
Sssh y
Tony Tornado en la
Plaza Vázquez de Mella, donde
Tony nos trajo (literalmente) un tremendo mexicano que estaba bueno hasta decir
basta que nos dejó babeando con sus ojazos, sus mordibles hoyuelos y su cuerpazo entrenado para el pecado.
Pecado que, sin duda, cometería esa noche... con otros.
Muchos buenos momentos, rodeado de buenos amigos. Sin Ik y MK no habría sido lo mismo.
Y, por supuesto, la gran alegría de volver a ver a
Abuga (que me trajo unos regalitos súper molones, porque él es así de encantador),
Easyguy y
Parker (cada día más guapos y más majos) y
TP de Oro, que me salvó de alguna que otra situación comprometida y
Peibols, el atractivo redactor de
Ambiente G que lucía nuevo look y estaba para comérselo.
También disfruté de la compañía de
Misternny,
MAM,
Bubú y
Mr. Solís y tuve la oportunidad de conocer a
Hidroboy... que agua, lo que se dice agua....no bebió mucha.
Ni ninguno de nosotros, claro.
Sin duda alguna, el momento más alucinante de todo el
Orgullo fue

la oportunidad de disfrutar del desfile / manifestación subido en una carroza, acompañado de
MK (copón!),
Ruffy e
Ik. Gracias a éste último y sus contactos, tuvimos la gran suerte de sentir el subidón que produce ver desde arriba la
Gran Vía a reventar de gente bailando y disfrutando.
Puede sonar exagerado, pero vivir la fiesta desde una carroza es algo único. Qué buen rollo, qué bien se portó la gente! Qué alucinante era ver cómo la gente te saludaba y qué bien me lo pasé mojando al público con mi pistola de agua!
En un momento dado, mientras la gente nos gritaba y nos aplaudían, Ruffy me dijo:
- Proud, parece que les ha gustado nuestra película. Vamos a tener que rodar la secuela.
Y es que, efectivamente, durante unas horas, te sentías como una estrella de cine o algo así. Sencillamente maravilloso.
El domingo fuimos al fin de fiesta en la plaza de Chueca, disfrutando del ambiente, pero sin el agobio que experimentamos el sábado por la noche. Y tras unos bailes, muchas risas y, sobre todo, tras evitar un terrible conflicto entre España y Suecia por culpa de un sueco que se terminó enrollando con el futuro marido de Ruffy, dimos por concluídas las Fiestas del Orgullo Gay 2009.
Las mejores de mi vida.