Estaba resultando ser la típica la tarde en la oficina en la que la desidia que flotaba en el ambiente hacía pesado e irrespirable el aire. Las voces de mis compañeros hablando, el intermitente sonido de los teléfonos sonando o los monótonos colores de mi programa de gestión se difuminaban, poco a poco, debido a mi estado de semi-inconsciencia. Tenía conectado el piloto automático y seguía trabajando por pura inercia. El tiempo no sólo transcurría lentamente, sino que incluso se detenía para que la hora de salida quedara tan lejos que no pudiera ni atisbarla.En realidad, fuera me esperaba una tarde lluviosa y fría y mis planes para el resto del día no eran especialmente atractivos.
Justo cuando estaba a punto de cortarme las venas con la grapadora y poner fin a mi agonía, recibo un mensaje de Nickless Guy.
Justo cuando estaba a punto de cortarme las venas con la grapadora y poner fin a mi agonía, recibo un mensaje de Nickless Guy.
No, espera, ¿eso cuenta como pseudónimo?
....
Mierda!
En fin, el caso es que me manda un mensaje vía Facebook:
En fin, el caso es que me manda un mensaje vía Facebook:
"Vente esta noche a casa, te hago cenita y te quedas a dormir, así nos vemos antes de que me vaya mañana de viaje, que si no, no nos veremos hasta octubre".
De repente, la tarde deprimente y gris de la oficina dio paso a una explosión de color. Mis compañeros se subieron a sus mesas e iniciaron una preciosa coreografía mientras, desde el techo, caía confetti, serpentinas y globos de colorines. Los teléfonos comenzaron a sonar de forma rítmica, formando una alegre melodía pop.
De repente, la tarde deprimente y gris de la oficina dio paso a una explosión de color. Mis compañeros se subieron a sus mesas e iniciaron una preciosa coreografía mientras, desde el techo, caía confetti, serpentinas y globos de colorines. Los teléfonos comenzaron a sonar de forma rítmica, formando una alegre melodía pop.Las chicas de la limpieza cantaban a coro y utilizaban el mango de la mopa como micrófono mientras las manecillas del reloj avanzaban
bailando al son de la música, acercándose a cada paso a mi (ahora sí) ansiada libertad.
bailando al son de la música, acercándose a cada paso a mi (ahora sí) ansiada libertad.No se me ocurría nada que me apeteciera más que acurrucarme en la cama abrazadito a Nickless Guy, ahora que vuelve el frío...
Sin embargo, mi alegría fue breve. Justo al salir del curro, recibo un mensaje anulando tan apetitoso plan... Se le había complicado un asunto e iba a resultar imposible vernos.
Es curioso lo rápido que pasas de protagonizar un clip de La Casa Azul a uno de Nine Inch Nails...






La Seguridad Social de este país es de vergüenza. .jpg)

