27 noviembre 2009

Seguridad!

La seguridad en mi empresa es una cosa que se toma muy en serio, por razones que no vienen a cuento. El edificio donde están las oficinas centrales ocupa una manzana entera y tiene varias entradas y, en cada una de ellas, un vigilante de seguridad te observa desde la ventanilla o mostrador, según el caso.

Pues bien, una de las entradas está custodiada por un vigilante que me pone malísimo.

No es que sea guapo ni luzca un porte elegante.
Es que el muy cabrón el tio tiene una pinta de bruto que despierta mis instintos más primarios... y los secundarios también.

A veces me dan ganas de fingir un estado de locura (algunos dirían que tendría que hacer más bien poco esfuerzo interpretativo) y ponerme a romper cosas para obligarle a usar su entrenamiento en combate cuerpazo a cuerpazo y que tenga que utilizar las esposas.

Y la porra.

En estas ensoñaciones me deleito cada día al entrar, pero mis fantasías se hacen añicos contra la indiferencia que demuestra y la heterosexualidad que exuda por cada uno de los poros de su piel, cosa que no hace si no aumentar el tremendo morbazo que me produce.

Y es que yo soy muy de uniformes. Cierto es también que debe haber algo debajo que justifique el arrebato de excitación, pero no voy a negar que un tio con uniforme tiene muchos sexypuntos ganados conmigo.

Si es que me pone hasta el de Telepizza!!

No hice el servicio militar, pero me dan escalofríos sólo de pensar en lo que podrían haber sido las guardias en esos oscuros y fríos barracones.

Creo que veo demasiado porno...

25 noviembre 2009

Mama, miedo!

Es muy extraño que mi imperturbable sueño se vea interrumpido sin una causa externa, como un ruido fuerte, por ejemplo. Esa noche, sin embargo, me desperté y no conseguí volver a dormirme. Yo no debía de tener más de tres o cuatro años. A través del resquicio de la puerta podía percibir una luz, así que deduje que alguien debía estar despierto también, por lo que decidí levantarme.

Ésa sería la primera incursión de Proudstar en la vida nocturna.

No recuerdo si eran mis padres o alguno de mis hermanos, pero el caso es que había alguien viendo la tele en el salón. Miré a la pantalla y ví una imagen que se quedaría grabada en mi mente durante años y que gobernaría las peores pesadillas que tuve en mi infancia.

Nosferatu.

(Muchos años más tarde, me pasaría lo mismo al ver por primera vez a Carmen de Mairena en la tele, pero ésa es otra historia...)

Como decía, la imagen de Nosferatu me pareció aterradora y no lograría sacármela de la cabeza. Durante años, mi miedo a la oscuridad me haría temer que surgiera de debajo de mi cama o saliera de armario de mi habitación.

Irónico, pues el que terminaría saliendo de un armario, sería yo...

Al pasar los años, fui superando mis miedos y ahora echo la vista atrás y me doy cuenta de lo absurdos que son cuando eres un crío.

¿Cómo es posible que los vampiros nos pareciesen tan aterradores entonces?




... O, por ejemplo, los Hombres Lobo. Esas transformaciones, con esos espasmos, ese hocico creciendo.... Dios, qué miedo me daban!

Pues otro trauma superado!


La verdad es que hay cosas mucho más aterradoras que los monstruos que intentan asustarnos ( o ponernos cachondos) desde el otro lado de la pantalla.

Por ejemplo, esta semana, en mi empresa, han despedido a una compañera, a un jefe indirecto mío... y la cabeza de mi jefa directa también corre grave peligro. Parece que esto no va a parar aquí.

El Paro, cual psico-killer de película de terror adolescente, amenaza con seguir descuartizando a más gente en mi empresa. Lamentablemente, en este caso, no se va a limitar a perseguir a la animadora rubia y al negro.

No queda más remedio que sentarse a esperar a que te salpique la sangre del compañero de al lado... o a que seas tú quien exhale su último suspiro...

De todas formas, yo antes que eso, prefiero que me maldigan con la Vida Eterna. Sobre todo si tienen que morderme el cuello...





Por cierto, hoy nos contó Tony Tornado que tanto Parker, Hidroboy como un servidor salimos este mes en la revista Odisea, cosa que nos ha emocionado sobremanera!

Así que, desde aquí, quisiera agradecer a los chicos de Odisea que hayan tenido el detalle de recomendar este blog por segunda vez con unas palabras tan amables.

(Nunca viene mal caerles bien por si me quedo en el paro y tengo que llamar a su puerta para suplicar un empleo....)

19 noviembre 2009

Un mal trago

Hace varias semanas sucumbí a las maravillas de la L Carnitina. La hermana de una compañera de trabajo, que es dietista, me recomendó unas cápsulas de esta sustancia como complemento a mi ejercicio diario. Se supone que ayudan a quemar grasas y a facilitar el desarrollo muscular.

Bienvenido al mundo del dopaje, Proudstar...

Si no existieran las pizzas de espinacas con queso de cabra del Mercadona que suelo cenar los fines de semana, seguramente el efecto sería más evidente, pero la verdad es que no me quejo. Se supone que hay que tomárselas unos 40 minutos antes de comenzar la actividad física, así que normalmente me la tomo en el metro, de camino al gym.

El caso es que ayer, por culpa de la dichosa pastillita, pasé uno de lo peores ratos de mi vida.

Estaba sentado en el metro, cuando recordé que tenía que tomarme la L Carnitina. Tuve la mala suerte de haberme olvidado de pillar un botellín de agua para facilitar la ingestión de la misma.

Miré la cápsula que aguaradaba en la palma de mi mano. Tenía el mismo aspecto de un conguito, aunque era algo más grande, así que decidí fiarme de su apetitoso aspecto e intentar tragármela sin ayuda del agua. Me la intruduje en la boca y lo intenté, pero fui incapaz de hacer que pasara más allá de la campanilla...

Sentí que la cáscara comenzaba a reblandecerse. Pensé que, bueno, ya que estaba, iba a esperar a que la pastilla se deshiciera en mi boca y así no tendría que romper mi rutina diaria de dopaje...
Justo en ese momento, subió al vagón uno de los chulazos de mi gimnasio. Una de esas criaturas semidivinas que siempre están hablando con otros de su misma especie, que no sudan ni huelen mal... pero que, aun así, tienen un cuerpo esculpido en piedra.

Como suele ocurrirme con estos seres, el maromo en cuestión no me dedicó ni una sola mirada e, ignorando totalmente mi presencia, se sentó justo frente a mí. Contradiciendo todos lo clichés existentes sobre este tipo de chicos, su musculoso brazo sacó del interior de su mochila deportiva el último objeto que cabía esperar.
Un libro.

Y mientras él leía, me dediqué a hacer un minucioso escaneo de su persona: su hoyuelo en el mentón, el más que marcado canalillo que asomaba bajo su camiseta de tirantes... y justo cuando mi mirada estaba pasando a inspeccionar la vena que recorría su abultado bíceps, en ese preciso instante, la cápsula que tenía en la boca se agrietó, soltando en mi boca el líquido que contenía.

Imaginad el sabor más desagradable de la Historia de los Sabores corriendo libre por vuestras papilas gustativas.

Lo primero que sentí es un sabor agrio que golpeaba mis cinco sentidos: se me nubló la vista, perdí la sensibilidad en la piel, me zumbaron los oídos, mi pituitaria se atrofió... y mi sentido del gusto pasó a protagonizar toda percepción exterior que recibía mi mente...

Me encontraba ante una situación delicada, ya que estaba en un vagón de metro. No tenía un pañuelo sobre el que escupir... y ni mucho menos podía hacerlo en el suelo. No sólo por civismo, sino porque no podía permitir que la primera imagen que el Chulazo Lector tuviera de mí fuera mi boca expulsando un líquido de vete tú a saber qué color... No tenía más remedio que tragarme ese líquido que me estaba arrancando la vida a casa segundo.

Hice un intento, pero me fue totalmente imposible hacer que ese pedazo de Infierno penetrase en mi organismo. Sentí una poderosa arcada y el maromo del gym, por primera vez en su vida, clavó su mirada en mí tras levantar la nariz del libro.

Imagino que se topó con un chico con los ojos fuera de las órbitas y la cara de color violeta que sufría espasmos mientras se tapaba la boca.

Si alguna vez tuve una mínima posibilidad con él, en ese instante creo que le perdí para siempre. Recuerdo que en algún momento levanté la vista y supliqué al Dios en el que no creo que acabase con mi sufrimiento y me matase allí mismo.

Tuve la impresión de que estuvo a punto de preguntarme si estaba bien (el maromo, no Dios...), pero como yo tenía los auriculares puestos y desvié la mirada rápidamente, debió cambiar de idea y volvió a su libro.

Al final, encontré valor en algún sitio y pude tragarme la puta L Carnitina, que se abrió paso a través de mi garganta y, de camino, me la abrasó. Estuve repitiéndola durante horas y su asqueroso mal sabor de boca me acompaña todavía.

En cualquier caso, las malas experiencias forman el carácter, nos hacen madurar y siempre nos enseñan algo. Yo aprendí tres cosas:



- Los chulos también leen.



- No todo lo que parece chocolate está rico.


- Escúpelo, no te lo tragues...

17 noviembre 2009

Sorpresas y capullos

El viernes pasado, mi compañera R. se llevó la sorpresa de su vida cuando le hicieron entrega de un frondoso ramo de rosas rojas. Yo ya no me encontraba en la oficina, pero Guapo me contó que cuando el mensajero se abrió paso a través de las miradas cargadas de envidia de algunas de mis compañeras y plantó ante las narices de R. el flamante obsequio, ésta decidió mimetizarse con el entorno, adquiriendo su rostro el mismo tono escarlata que los capullos (con perdón) que tenía delante.

Y como R. no tiene pareja, ni era su cumpleaños y el viernes no soltó prenda, hoy me tocó a mí acorralarla para que desvelase la identidad de su admirador, que resultó ser un buen amigo que vive en otra ciudad y al que no ve desde hace meses.
Cuando utilizó la palabra amigo yo me reí, pero ella negó cualquier vinculación con este chico más allá de la plena y mutua amistad.

- ¿Mutua? - le dije, incrédulo - Nena, ese chico te ha mandado rosas rojas. No margaritas, ni claveles blancos. Ro- sas Ro- jas...

Sorprendentemente, mi compañera ignoraba que las rosas rojas representan el Amor y la Pasión.

- Me parece, querida, que alguien se te acaba de declarar...

R. palideció como si acabara de comunicarle la muerte de un ser querido. No quise dar mas vueltas alrededor del tema. No sabía si le había anunciado una buena noticia o había desvelado un importante motivo de preocupación para ella, así que mientras se adentraba en las arenas movedizas que separan la Amistad del Amor, yo hice un discreto mutis por el foro.

Debe ser un subidón recibir un detalle así en pleno puesto de trabajo. Una vez superado el shock inicial y la vergüenza de ser el centro de las miradas, es innegable que alguien que tiene un gesto así contigo gana muchos puntos.

De hecho, todo esto me ha dado que pensar...

¿Queda demasiado marica que un tio regale flores a otro?

05 noviembre 2009

A ver qué dan hoy en la Tele...

A veces no sé para qué me molesto en bajarme series, si en mi vida la frontera entre la Realidad y la Ficción ya está suficientemente difuminada.

¿Os hace un Zapping? Venga, va, que hace mucho que no nos marcamos uno...

 - Supernatural: El viernes pasado estuvimos en casa de B. Era el cumpleaños de V. y le preparamos una fiesta sorpresa, así que C. se encargó de engañarla para atraerla sin que sospechara nada. Lo que V. no podía ni imaginarse al entrar en la casa y encender la luz era que una panda de zombies y vampiros iban a gritarle SORPRESA! El maquillaje era del barato, pero la cerveza era alemana.

  - Flashforward: Tras pasar toda la tarde/noche bebiendo en casa de B., llegué a Proudville y caí inconsciente en la cama. Acto seguido, mi mente se vió invadida por unas vívidas imágenes. Lo que al principio creí que era un sueño resultó ser un atisbo de mi futuro. Durante el breve episodio profético, me ví a mi mismo en un garito indeterminado. Mientras la penumbra que me rodeaba era constantemente despedazada por intermitentes luces de colores, yo sostenía en mi mano un Cacique con Coca Cola y bailaba una alegre melodía pop en una pista de baile llena de hombres. No me preguntéis cómo lo sé, pero creo que esa visión corresponde al próximo fin de semana...

 - True Blood: El pasado sábado, noche de brujas, Nickless Guy usó sus poderes hipnóticos y me llevó a su casa. Aprovechando mi estado etílico me empujó contra su cama y se lanzó contra mi cuello con fiereza. - Cuidado! - le dije -No me dejes marcas... - Bueno, es Halloween, ¿no? - contestó - Además, ¿no decías el otro día que esta noche querías encontrarte con algún vampiro? Y continuó saciando su sed sin que yo pudiera hacer nada para impedirlo. Tampoco es que quisiera, por otra parte... Lo más desconcertante de todo es que soy incapaz de leer sus pensamientos. De hecho, tampoco podría leer los vuestros, pero me ha parecido importante comentarlo...

 - Física o Química: Muy fuerte todo! Resulta que se rumorea que LM (que es súper fan de Kylie y que todo el mundo piensa que es gay) está liado con N, la cual, creo, tiene novio. Por otra parte, MR bebe los vientos por J., que es un superior suyo que está casado y con un hijo. En cambio, mi idolatrada P. lleva tres meses saliendo con un compañero de su planta. Eso sí, han roto ya unas cuatro veces y siempre que rompen vienen por separado a hablar conmigo para que les acoseje, ignorando que está penado por la Ley el que yo dé consejos amorosos... Mi oficina es peor que un instituto.

 - CSI: La puerta del servicio de las chicas estuvo precintada durante dos días con unas bandas que ponían NO PASAR, así que mientras tanto, se veían obligadas a usar el WC de minusválidos. Cuando preguntábamos a qué se debía el cierre, nuestros superiores se encogían de hombos o cambiaban de tema. Observábamos cómo varias personas con extraños uniformes entraban y salían del clausurado baño, aunque nadie pudo ver lo que pasaba dentro, pero la cosa parecía bastante grave. Dos días después, la verdad salió a la luz: un retrete se había atascado. El momento All-Bran de alguna compañera debió ser memorable...
 

Lo que Surja: Mi vida está rodada con bajo presupuesto. El guión tiene altibajos bastante acusados, pasando de la mediocridad más anodina a la genialidad más hilarante. Personajes interpretados por actores amateurs que, sin embargo, caen bien.

 ZAP!

04 noviembre 2009

Autopsias Disney

Cuando al levantarme esta mañana abrí la persiana para ver qué tiempo hacía y para que entrase un poco de brisa matutina en Proudville, mis ojos se toparon, sorprendentemente, con Peter Pan ahorcado en las rejas de mi ventana.

Luego me puse las gafas y me dí cuenta de que se trataba tan sólo de una camiseta verde que se le había caído a mi vecina de arriba y había quedado enganchada, pero aquellos primeros segundos en los que creí hallarme frente al cadáver del niño del País de Nunca Jamás fueron bastante angustiosos.
De hecho, me tomé esa impactante imagen como un brutal presagio que anunciaba el final de una etapa en mi vida. Una forma que Dios tenía de decirme que ya no soy un niño y que asiente la cabeza.
El día ha transcurrido como cualquiero otro y no vislumbro rastro alguno de cambio en mi vida ni ganas de madurar y ser más adulto.

Tan sólo espero no haber dado ideas al de Ahí Arriba....
A ver si mañana me voy a encontrar a Espinete desangrándse en mi ducha...

02 noviembre 2009

Cosas que pasan en un concierto de Astrud

Faltaban pocos minutos para que comenzara el concierto de Astrud, así que Mister L y yo decidimos apurar la cerveza y bajar a la pista del Neu! Club para coger un buen sitio.
Lo realmente fascinante de ir a este tipo de eventos es encontrarte sumergido en un mar de gente de lo más variopinta: osos, gafapastas, floggers, bloggers y, sobre todo, modernos.
Sobre todo modernos.
Que a mí me maravillan, porque de repente es como si hubieras viajado a la década de los 60-70. De hecho, juro por lo más sagrado que a nuestra derecha estaban Wilma y Shaggy.
Pero tal cual, igualitos. Yo tenía la sensación de que, en algún momento, iba a aparecer Scooby Doo con tres cervezas para él y sus amigos.

Pero no, en cambio apareció la Pantera Rosa.
Que sí, una chica disfrazada de la Pantera Rosa. No sé muy bien si por Halloween (todos sabemos lo terrorífica que puede llegar a ser la Pantera Rosa) o porque la noche anterior había ido al Stardust y todavía no se había cambiado de ropa. El caso es que se puso delante de nosotros y no dejó de darnos el coñazo durante todo el concierto.

Y es que, nena, no se puede dar botes en un concierto de Astrud. No sé, no pega.

No son precisamente el cúlmen de la música bailable...
En fin, que enmedio de todo esto nos hallábamos cuando, de repente, mis ojos se posan en un chico. No porque fuera especialmente guapo ni porque vistiera de forma estrafalaria. Su cara me resultaba terriblemente conocida.

Realicé un rápido repaso a mi ARMENCHU (Archivo Mental de Chuliboys) y llegué a la conclusión de que no me lo había beneficiado. Desde luego, amigo mío no era y no recordaba que me lo hubiesen presentado ni que estuviera vinculado con algún conocido.

Y fue entonces cuando caí.

Recordé que hace varias semanas, un domingo por la mañana, mientras la resaca amenazaba con taladrarme la cabeza, me encontraba tumbado en el sofá revisando las fotos que había hecho la noche anterior con el móvil y me encontré con una que no recordaba haber hecho.

Desde la pantalla de mi Nokia me miraba el mismo chico que, en ese momento, esperaba expectante que Astrud saliera al escenario.

En la foto, está en un garito que no logro identificar y mientras mira a la cámara con una expresión más enigmática que la de la Gioconda, sostiene una cerveza en su mano.

Y como, evidentemente, no me acerqué a él para preguntarle "Perdona, ¿tú recuerdas por qué apareces en una fotode mi móvil?", el misterio sigue en el aire, como si se tratase de una subtrama de Mujeres Desesperadas...

Sin embargo, lo que no sabía era que todavía me quedaba un encuentro imprevisto al finalizar el concierto: nada más y nada menos que el cachas con tattoos de mi gimnasio, la última persona que yo podría imaginar como fan de Astrud.

Mientras me dirigía a la salida, nuestras miradas se cruzaron. La mía, no obstante, era sensiblemente más lujuriosa que la suya.

Eso sí, en esa ocasión no tropecé con nada.