Cuando mi madre me llamó el lunes pasado para anunciarme que dos días más tarde se tenía que someter a una operación, me entró un ataque de pánico mezclado con un arrebato de stress.
Pánico, por una parte, por mi madre. Aunque la operación, en principio, no era muy arriesgada, siempre te invade una sensación angustiosa cuando la salud de un familiar está en juego.
Por otra parte, el stress venía motivado ante la poca antelación con que le habían avisado. Como el billete de tren a Huelva York me salía por un pastizal, tuve que optar por irme en bus, disfrutando de las siete horas de viaje y de la compañía tan exclusiva que siempre, no sé por qué, te encuentras en los autobuses de largo recorrido.
Algún día volveremos sobre este tema...
Voy a obviar lo mal que lo pasé los dos primeros días, las horas interminables esperando a que mi madre saliera del quirófano y las nefastas perspectivas que nos presentó el cirujano al finalizar la operación. Sobre todo porque el drama nunca ha sido mi fuerte y porque mi madre, afortunadamente, está fenomenal y todo ha salido a pedir de boca.
Yo nunca he sido un gran fan de los hospitales. Sí, ya sé que a nadie le gustan, pero mi fobia es casi enfermiza. Cuando me encuentro en uno, me hallo en un estado continuo de tensión. Supongo que el hecho de haber estado gravemente enfermo y haberme pasado una buena temporada ingresado en uno cuando era pequeño, ha influido en mi repulsa. Resulta, pues, irónico que haya sido yo, de entre todos mis hermanos, el que más tiempo ha tenido que pasar en el hospital con mi madre. Más que nada porque era yo el único que no tenía que trabajar...
El tiempo en los hospitales parece detenerse.. o incluso ir hacia atrás. Como un capítulo de Lost dirigido por David Lynch. Da igual que te lleves un libro, el MP3 o el portátil para ver alguna peli. La sensación de eterna espera te atenaza y no te deja relajarte en ningún momento.
Series como Anatomía de Grey nos han hecho mucho daño.
¿Dónde está ese personal sanitario que se implica con el enfermo hasta un nivel personal, llegando a quedarse horas y horas hablando con el paciente sobre sus sentimientos o haciendo incursiones al domicilio de éste para intentar dilucidar el foco del contagio de su extrañísima enfermedad?
Por otra parte, las hormonas del personal sanitario no parece estar por las nubes, porque en ningún momento me encontré a los médicos follando en los servicios ni ningún enfermero o médico me tiró los tejos en los pasillos. Tampoco es que hubiera alguien remotamente parecido a Eric Dane...
Lo que sí abundaba en este hospital es algo que jamás verás en un capítulo de House o de Urgencias:
Las marujas andaluzas.
Son dignas de estudio. Siempre las encontrarás hablando, sobre todo en los hospitales y centros de salud, de dos temas posibles:
- El primero suele ser simplemente sobre lo falsa o lo mala que es otra persona. Generalmente, otra maruja andaluza que no se encuentra presente en ese momento.
- El otro es una mera competición entre las, al menos, dos contertulias para ver quién tiene más achaques, dolores o quién ha sufrido más en esta vida.
Hablar sobre uno de los temas, sin embargo, no excluye que, a continuación, se pase al otro.
Me exasperan y me fascinan a partes iguales.
No, espera.....
Creo que me exasperan más.
Y como las series de televisión no te preparan para lo que te espera ahí fuera, es mucho mejor cambiar el guión y reescribir tú mismo las partes del capítulo de tu vida que no te hayan gustado.
Mañana, por ejemplo, tengo un día muy atareado. En lugar de ir a la oficina, tengo que hacer que un avión se estrelle en una isla desierta y los únicos supervivientes seremos Jack, Sawyer, Eric Northman, Jason Stackhouse y yo.
¿Alguien tiene a mano el teléfono de Oceanic Airlines?


6 susurros:
Esas marujas que tu defines son universales, tiene grupo en facebook y todo: señoras que pasan la tarde en el centro de salud, señoras que acuden a la farmacia a hacer la compra del super,.....si te acaban aburriendo ya sabes,, diles que una vez te recetaron ketamina...y que te quitó los dolores y que te relaja mucho....
Y cuida bien de tu madre para que se recupere.
Mira que he estado tiempo y tiempo en un hospital y sigo sin entender porque no le gustan a la gente.. en fins, hay gustos pa todo.
Marujas andaluzas es una metáfora de Maricas reinonas?... comento... :P
Me alegro muchérrimo que todo haya salido bien
Como dice la etiqueta del artículo, "la gente está fatal". :-)
Lo mío con los hospitales es una relación autodestructiva de amor y rechazo visceral que arrastra desde mi infancia ...
Que me alegro de que tu madre esté bien :-)
Besicos!
Roberto: Las marujas andaluzas están a otro nivel de las señoras del Facebook, te lo aseguro.
Y gracias, mi madre está mucho mejor.
Besos, guapo!
Soliloco: Lo de las marujas no es una metáfora, es literal.
Besos!
ACE76: Muacks!
Luxa: Muchas gracias, nene! Un besote!
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