27 octubre 2010

Física o Tecnología

Cuando mi guapísimo profesor de Tecnología nos anunció que teníamos que construir una Máquina de Efectos Encadenados, mis compañeros de instituto y yo nos miramos unos a otros, perplejos. Nos imaginé construyendo un enorme artefacto, cuya caótica estructura de acero llegaría hasta las nubes para cumplir con su terrible objetivo: ser el catalizador del Armagedón.

Mi imaginación ya apuntaba maneras...

En realidad, lo que nos estaba encargando era la construcción del típico laberinto de plataformas, rampas de madera y fichas de dominó que, tras una serie de reacciones controladas, causaran que una bombilla se encendiese o que sonara un timbre.

La enseñanza derivada de este experimento habría sido muy valiosa para mí... si mi Destino hubiera sido trabajar como colaborador en El Hormiguero.

Durante varios días, nos pusimos manos a la obra.

Desde muy temprana edad supe que mis manos eran especiales. Algo dentro de mí me decía que, con ellas, daría las más dulces de las caricias o que, al estrechar la mano a alguien, lo haría transmitiendo firmeza y seguridad.  Lo que tenía muy claro es que jamás de los jamases me servirían para construir nada con ellas.

Años más tarde confirmaría mis sospechas al descubrir que el Bricolaje se me daría tan bien como la Alquimia o que tardaría menos tiempo en trazar el mapa del genoma humano que en montar un mueble de Ikea. Sin embargo, antes de adquirir todos esos conocimientos, un adorable Proudstar de 14 años tenía que exponer su máquina de efectos encadenados ante toda la clase y bajo la atenta mirada azul de su profesor.

Coloqué la canica que lo iniciaba todo y la hice rodar por la primera de las rampas.
Jamás llegó a su destino.

Mi máquina se vino abajo. La estructura cedió ante el excesivo peso de una canica y al desplomarse, se llevó por delante la máquina de un compañero situada junto a la mía.

Según parecía, mi artefacto contaba con la misma estabilidad que mi futura vida sentimental.

Tecnología y Matemáticas eran mis asignaturas más odiadas, pese a que las impartían dos de los profesores más atractivos que jamás he tenido.Bastante complicado me parecía ya el Álgebra como para encima estar entretenido resolviendo la X oculta en el prominente paquete de mi profe.

En la actualidad, mi vida no ha cambiado demasiado. Los chicos que más me gustan imparten asignaturas que estoy condenado a catear. A veces, la causa es mi falta de atención a la explicación de la pizarra. Otras, sin embargo, es debido a que soy incapaz de comprender la lección o que, simplemente, el profesor me coge manía.

Lo que resulta frustrante es tener tu proyecto preparado y que los efectos encadenados no sean los que tú esperas o que tus actos terminen perjudicando a otras personas.

Quizá sea cuestión de lanzar la canica con menos ímpetu para que la estructura no se desplome y conseguir así que, tras una mezcla de suerte, solidez y buena disposición de los elementos, la consecución de efectos encadenados haga que la bombilla se encienda.

Debería haber estudiado en el instituto de Física o Química...

11 susurros:

luxaurumque dijo...

Algún día te contaré mi terrible primera experiencia ... en un escenario y con 10 años :-p

Ains, qué achuchable eres, de verdad que no entiendo lo tuyo con el amor y los tíos ...

Besicos!

Sota dijo...

Joer, qué cosas más raras os hacían hacer en tu instituto...

(nene, tu vida ya es como salida de un episodio de FoQ, pero sin los puntos más negativos. Porque aún no te has muerto, te has quedao preñado ni te han violado, no? Pues eso, que cuidado con lo que deseas...)

ChicoTóxico dijo...

que post mas catastrofista, no? Y eso?
"Según parecía, mi artefacto contaba con la misma estabilidad que mi futura vida sentimental." es que casi me caigo de la silla al leerlo, sabes?
MUACKS

Orologiaio dijo...

Yo casi dejo tuerto a mi profe de Tecnología al demostrarle la gracilidad con la que se abría la "puerta de garaje" diseñada por mí...
Y ni siquiera estaba bueno.
Lamentable

Tony Tornado dijo...

En Galicia eso de Tecnología no existía...¬¬
Yo di Fotografía e Informática al año siguiente...

Tampoco nos llevamos tanto, no? Por qué esa diferencia?
jo...

Soliloco dijo...

No sé... el 99% de los cateos no se debe a nada de lo que has dicho, si no mas bien a no haber estudiado o esforzarse lo suficiente...

...o a no saber hacer chuletas, claaaraa!

Y nosotros a eso lo llamábamos pretecnología!

ChicoTóxico dijo...

Prete!!!!!!

nuria dijo...

jajaja..yo di costura, que fuerte¡¡una semana santa los deberes fueron 100 ojales,las monjas estaban fatal..........

Sota dijo...

Nuria, mejor me muerdo la lengua antes de decir nada de un comentario que incluye los conceptos "colegio de monjas" y "hacer 100 ojales". Demasiado fácil...

Goku_Junior dijo...

"Debería haber estudiado en el instituto de Física o Química..."

En ese instituto la gente es muy triste, menos cuando se callan y se ponen a follar.

Joder, menudo post, te ha quedado genial la metáfora. Todos alguna vez nos hemos sentido como una construcción frágil que a la más mínima nos podíamos derrumbar. Pero cuando la vida te jode hay que levantarse, recuperarse y esperar el siguiente ostiazo.

La vida es así, aunque la vida también puede tratarte bien cuando menos lo esperes ;).

Roberto dijo...

Cuando lanzaste la canica no leiste la letra pequeña previamente:
Este producto contiene partículas eléctricas cargadas desplazándose a velocidades superiores a mil millones de kilómetros por hora.
Ni que cuando entregaste el proyecto, debías haber renunciado a las responsabilidades en caso de existencia de multiadversos:
El fabricante no garantiza la existencia, características o comportamiento del presente producto en otros universos, sean o no derivativos del universo presente, ni aceptará responsabilidad alguna por sus hipotéticas interacciones o efectos en esos otros universos.