30 marzo 2010

A este lado de la calle...

En un inesperado giro de los acontecimientos digno del equipo de guionistas de Lost, resulta que Ricky Martin da un pasito p´alante María y reconoce su homosexualidad públicamente en un comunicado colgado en su web.

No sé si me muestro a favor o en contra de este tipo de comunicados. Por una parte, todo lo que ayude a normalizar el hecho de ser gay, lesbiana o transexual, bienvenido es. Y no cabe duda de que el outing de figuras públicas repercute positivamente, ayuda a dar visibilidad a algo que forma parte de nuestra sociedad, le pese a quien le pese.

Pero, por otra parte, publicar un comunicado para decir Soy Gay otorga un matiz de artificiosidad a algo que debería ser natural y relajado.

Además, no hacía falta un comunicado tan oficial para anunciar algo que ya todos sabíamos hace muuuuuuucho tiempo. Ya puestos a hacer público algo, que sea una cosa que nadie sepa y que cause, cuanto menos, sorpresa.

Por ejemplo, hace unos días yo dije públicamente que estaba quemado con los tíos y me había vuelto heterosexual.
Eso sí es una noticia que nadie se espera.

Otra cosa es que resulte creíble...

Y todo porque Rippboy había quedado en llamarme la semana pasada para ver si encontraba hueco para vernos... y no lo hizo. No hay cosa que más me joda que notar desidia o dejadez por parte de un tío que me empieza a gustar mucho. Cualquier lector asiduo sabrá que no es que eso me pase a menudo.

Simple y llanamente me pasa siempre.

Así que el otro día, ante el silencio telefónico que ensordecía mis oídos, decidí que había llegado el momento de cruzar la carretera y tener una perspectiva distinta desde la acera de enfrente.

Había decidido firmemente hacerme heterosexual.

Para que no hubiera marcha atrás, lo puse por escrito en un documento de innegable validez, que fuera vinculante y, al mismo tiempo, al que tuvieran acceso mis personas de confianza:

Lo publiqué en mi muro de Facebook.

El caso es que quería hacerlo bien, así que comencé a planificar mis pasos.

Lo primero que haría al llegar a casa sería deshacerme de los diez mil millones de terabytes de del  porno gay que tengo almacenado en Proudville y abastacerme de porno de ése en el que salen tetas, coños y tias que follan con zapatos de tacón que casi nunca van a juego con su ropa interior o con el color de sus uñas.

Pero si quería ser hetero tendría que dejar de fijarme en esos fallos.
Y tampoco me podría fijar en la polla de Nacho Vidal, claro...

También tendría que dejar de decir que mi película favorita es Moulin Rouge. De hecho, me tendría que despedir de los musicales, fingir que no me sé todas las canciones de Rent de memoria y deshacerme de mis discos de Madonna, Fangoria y de prácticamente todo lo relacionado con el pop indie nacional.

Sailor Moon tendría que desaparecer de mi memoria para siempre, junto con Queer as Folk y las escenas de ducha de El Internado.

Todo ello tendría que ser sustituído por el fútbol.
Y he dicho fútbol, no Cristiano Ronaldo.

Ah! Y no nos olvidemos de escupir por la calle. Mira que lo he intentado, pero no logro que me salga de manera natural...

Igual podría seguir yendo al Elástico, pero ya me podría ir olvidando de El Atril, el Polyester y el Lío!

Mis amigas no me harían confidencias, no me consultarían si tal color pega con tal otro y no podríamos desahogarnos diciendo que los tíos somos todos unos cerdos...


Tras sopesar todo de manera objetiva, llegué a la conclusión de que ser hetero es una mierda  renunciar a todas esas cosas sería como traicionarme a mí mismo y que, por mucho que siga tropezando siempre en la misma piedra, al menos... es mi piedra.

Así que, querido Ricky, bienvenido a este lado de la calle. Sólo hay que tener cuidado de no resbalar con el aceite.
De aquí ya no nos mueve nadie, ¿verdad?

24 marzo 2010

Something´s coming over...

Tener un secreto es un arma de doble filo.

Por una parte, puede convertirse en un juego excitante. Saber algo que otros desconocen puede hacerte sentir especial, aunque sólo sea por el mero hecho de tener algo que sabes que es sólo tuyo... o de un círculo muy limitado de gente.

Sin embargo, también puede suponer una pesada carga. La tentación de romper el silencio y revelarlo puede ser increíblemente tentadora y la sensación de liberación que te deja puede ser razón más que suficiente para romper el voto de silencio, sea autoimpuesto o no.

Yo tengo un secreto.

Algo que la inmensa mayoría de mis amigos, conocidos, familiares y compañeros de trabajo no saben.

En ocasiones, cuando confluyen la persona y el momento oportunos, suelto lastre y lo cuento. No es algo que me guste dar a conocer a todo el mundo, aunque tampoco tenga por qué avergonzarme de ello. Simplemente he optado por llevarlo con discreción.

El viernes pasado, quedé con P. para comer. Desde su reciente despido, hemos hablado frecuentemente por teléfono, pero como la echaba mucho de menos, decidimos vernos y ponernos al día.

Había decidido que, además, P. tenía que conocer mi secreto de una vez por todas.
Pasamos una sobremesa muy agradable. Como las que solíamos tener en el comedor de la empresa.. o mejor, porque disponíamos de toda la tarde para nosotros.

Uno no sabe cómo sacar ciertos temas. Nunca parece ser el momento oportuno para soltar según qué cosas, sobre todo si no estás seguro de cuál será la reacción de tu confidente. Intenté retrasar el momento lo máximo posible, pero ya no podía más.

Miré a P. a los ojos y le dije que tenía que decirle algo que nunca le había contado. Su expresión cambió, adquiriendo una mirada de tensa expectación, como cuando alguien está a punto de anunciar algo que puede cambiar el curso de tu destino. Me vi reflejado en el precioso iris verde de sus ojos y advertí que yo también había adoptado un semblante serio.

Estaba nervioso, pero no podía seguir posponiéndolo más.
Así que respiré hondo.
Y se lo confesé sin más:

- Tia, tengo un blog.

Al principio, no pude interpretar su reacción porque se quedó impasible.
Le expliqué que lo tenía abierto desde hacía bastante tiempo y que en él hablo, básicamente, de mí. Se mostró comprensiva, cosa que no me sorprendió en absoluto.
Parecía que P. no tenía ningún tipo de prejuicio contra los blogueros. Le expliqué que no quería que nuestra amistad cambiase, que somos gente tan normal como ella misma, plenamente integrada en la sociedad y que sólo queremos que nos respeten.

 La razón por la que había decidido contárselo precisamente en aquel momento fue ni más ni menos que el post que escribí sobre su despido y sobre lo que significó para mí. Como me expreso mucho mejor escribiendo que hablando, quería transmitirle todo lo que tenía dentro y no se me ocurrió mejor forma que imprimir mi post para que lo leyese.

La verdad es que le gustó mucho e incluso se emocionó. Aunque ella no tiene internet en casa ni va a leer asiduamente este blog, me sentí mucho mejor tras quitarme ese peso de encima.

Desde aquí, quiero mandar mi apoyo a todos esos blogueros que viven su condición en la sombra. Contadlo en vuestro entorno, haceos visibles, porque sólo de esa forma lograremos la normalización de nuestra situación.

Avancemos con determinación. Aún nos queda mucho camino por recorrer, pero seguro que juntos, en el futuro, conseguiremos que la legalización del matrimonio entre blogueros o la adopción por parte de usuarios de Blogger o Wordpress sea una realidad...

23 marzo 2010

Tensión sexual no resuelta

Sudor, risas, canciones facilonas y energía sexual en ebullición.
Lo echaba de menos.

Hacía algún tiempo que había descuidado la buena costumbre de pasar los domingos en La Latina. La desidia dominical es una enfermedad que se suele curar, generalmente, con un medicamento de efectos devastadores:

El lunes.

Así que ayer decidí no encadenar la depresión típica de las tardes de domingo con el trauma del sonido del despertador el lunes por la mañana. Y como esto último es inevitable, me dejé aconsejar por Soliloco, mi farmaceútico espiritual, y afronté el ocaso del finde a base de zumo de cebada y el ambiente desenfadado que se repira en mis garitos favoritos de La Latina y que tan olvidados tenía últimamente.

Es curioso que, ya en la Sixta, mientras sonreía, saludaba a los amigos y me ponía al día con gente que hacía tiempo que no veía,  mi mente, dejándose mecer por el ritmo de algún éxito de los 90, se vio arrastrada a aguas no tan apacibles.

Tormenta marítima causada, como no, por el nuevo chuliboy que me trae de cabeza y con el que tuve un incidente el pasado viernes que me impidió disfrutar plenamente del fin de semana.
Y es que, claro, si las cosas me fueran bien con un tío, esto no sería tan divertido...

Así que... que no decaiga la fiesta!!!

Rippboy tiene 24 años y llegó hace poco a Madrid para empezar una nueva etapa en su vida y un trabajo interesante. Pese a que hay unos añitos de diferencia, no es que nos separe un abismo insalvable precisamente. No sé si es porque el es un tío con la cabeza en su sitio o yo soy un treintañero con la madurez mental de un chico de 24...

A mí me encanta. Simple y llanamente se me cae la baba con él.
Físicamente me pone más caliente que las pinzas de la churrería del Hades un domingo a las 9 de la mañana (horario del Inframundo....). Además, tiene una voz profunda que impone bastante y una mirada intensa que parece que te traspasa carne, hueso y espíritu.

Todo ello, aderezado con el pequeño detalle de que no sólo no hemos consumado, sino que además no nos hemos dado ni un beso. El caso es que entre su mudanza, el horario de su trabajo y un viaje que hizo el fin de semana pasado, apenas hemos tenido tiempo para vernos.

Nada como un poco de tensión sexual no resuelta para enfatizar sensaciones, sentimientos y aumentar tus expectativas...

El sábado me lo encontré de casualidad en un garito y tuvimos un pequeño desencuentro. Uno de estos malentendidos tontos que tuvo como resultado que se fuese del local precipitadamente y no me dirigiese la palabra en dos días. Todo porque pasé a su lado, me saludó, yo no le vi y él se lo tomó como un desprecio por mi parte.

Odio que alguien se enfade conmigo por una tontería y que no conteste mis mensajes. Me hace sentir mal e impotente y frustrado.

Inmerso en esos pensamientos me hallaba cuando una canción de The Cardigans me devolvió al presente, a La Sixta. Intenté eludir mis preocupaciones dejándome arropar por la sonrisa de Soliloco, la frescura de la cerveza y algún chico guapo que había fichado, pero yo pasaba más inadvertido que Lady Gaga en el carnaval de Tenerife, así que decidimos probar suerte en El Atril.

Allí nos encontramos a Chico Tóxico y Nochu, así que nos instalamos a su lado, intentando que los querubines que volaban formando una órbita alrededor de sus tiernas caritas no se estampasen contra nuestros tercios de cerveza. Es maravilloso ver a dos chicos mirándose el uno al otro con los ojos como Candy Candy... y sin estar bajo los efectos de ninguna droga, excepto la del Amor.
Para comérselos. Qué cositas más monas, de verdad....

Y mientras Soliloco no dejaba de surtirme de cervezas, de repente apareció Él.
El recoge-vasos del Atril.
Smallville.

La implantación de semejante tiazo en un bar gay con la misión de recoger los vasos y tercios diseminados por el local y, de camino, recoger nuestros más sucios deseos en envases no retornables, es una maniobra de marketing de los más ingeniosa:

Cuanto más bebas, más a menudo pasará Él a recoger tu vaso...

Oh, Smallville, no dejes de pasar nunca.
Mi tercio es tuyo.
Mi cuerpo es tuyo.
Olvídate de Lois y Lana y enséñame a ser un héroe, Hombre de Acero!
Algún día llevaré Kryptonita roja para que te vuelvas malo.
Muy malo...

Como ese tio sacaba todos mis pensamientos más sucios y yo lo que necesitaba era llevarlos a cabo, decidí recoger mi lujuria frustrada, la disfracé de responsabilidad y me retiré a mis aposentos.

Al llegar, un mensaje de Rippboy dio la vuelta a la situación y me hizo ir a la cama con una sonrisa.
Eso sí, tanta tensión sexual en un sólo finde me hizo caer rendido en brazos de Morfeo... a falta de otros brazos que compartieran mi lecho...

Por ahora.

(Mil gracias a Hidroboy por el banner tan chulo que me ha hecho para esta sexta temporada)

16 marzo 2010

Ya se acerca...

Si vas a la FNAC buscando un cofre con las cinco primeras temporadas en DVD o Blu-Ray, te vas a llevar un chasco.

No hay un recopilatorio con la banda sonora editado en ninguna parte.

No te molestes en bajarte la serie en VOS, porque está en castellano y no se emite en EEUU.

En La 7, Antena.Neox o Factoría de Ficción no ponen reposiciones de los mejores capítulos.

Tampoco verás un adelanto del próximo episodio en 3.0.

Y, por ahora, nadie ha comprado los derechos para rodar la película.

La única manera de seguir Proudstar in the City es leyéndolo aquí mismo.

¿Te vas a perder el estreno de la sexta temporada?


Si te descargas esta serie de manera ilegal... cómpartela con chicos solteros, guapos y adinerados.
Mi Mail lo tenéis a la derecha...

11 marzo 2010

Zapping

Smallville

El recoge-vasos de El Atril es igualito a Tom Welling. Yo no sé si habrá caído un meteorito en su ciudad de origen o si su vida será tan repetitiva como la serie que protagoniza su doble, pero desearía ser la Kryptonita que hiciera flaquear su aparente indiferencia cuando te pone la axila en la cara al recoger los botellines de cerveza...

Dexter

No suelo ser una persona agresiva ni violenta. Sin embargo, el otro día una compañera de trabajo, de manera accidental, echó por tierra una gestión a la que había dedicado mucho tiempo. Debo reconocer que me encendí y, en mi mente, visualizaba escenas en las que le procuraba una muerte lenta y dolorosa, pero decidí enfocar mi frenética energía avivada por mi instinto homicida en algo mucho más constructivo:

Bailar samba.

El Internado

Cuando dos compañeros de cama consecutivos te dicen cosas como Me voy, que tengo que estudiar para un examen  u Hoy no puedo ir, que mi madre me ha pedido que cuide de mi hermana, te das cuenta que, de repente, has bajado el rango de edad de tus amantes.

Y mira que es raro, porque me suelo mover entre los 28 y los 37. Bajar de repente a los 24, pues, oye, se nota. Pero es que están muy buenos, en serio.

Sólo espero que no me involucren en el Proyecto Géminis...


Heroes

Estar rodeados de personas ordinarias con poderes extraordinarios, mola:

Chico Tóxico manipula el tiempo: Con él, salir de marcha una noche pasa en un suspiro. Por otra parte,  es capaz de teletranspotarse, de manera que uno no sabe si este fin de semana estará en Madrid, Bruselas o Barcelona...

Mientras tanto, desde su laboratorio secreto, Quijote Exiliado sigue empeñado en perfeccionar la forma de clonar a Hugh Jackman, acelerando su crecimiento y el desarrollo de sus músculos y de todo lo que haya que desarrollar, si es necesario.
¿Logrará mantener en secreto su investigación o caerá en malas manos que pretendan hacer un uso sucio del fruto de su trabajo?

Lejos de allí, Soliloco usa sus poderes para lanzar sarcasmos en su lucha incansable contra el Amor y Apple (en ese orden) y MK ejercita su habilidad para repetir la palabra copón más de 30 veces por minuto.

A todo esto... yo me niego a ser la animadora...

Farmacia de Guardia

 Hace un par de meses entré en una farmacia  y pedí una caja de Durex XL de 12 unidades. En principio, una frase clara, concisa, sin más vuelta de hoja.
La farmaceútica, una señora entrada en años, me miró de arriba a abajo y me soltó:

 - Pero, ¿los quieres XXL o sólo XL?

La miré perplejo durante un par de segundos.

¿Como que sólo?
Perdona, ¿no es suficiente para ti?
¿Acaso tu marido tiene una tuneladora entre las piernas y, aparte de la vagina, también te ha socavado tus modales y tu destreza en el campo del Marketing?

Al final, opté por ser correcto, cogí mis condones y dejé atrás a la insaciable farmaceútica para saciar mis propias ansias.

The Tudors

No suelo ver mucho la televisión. Las series las suelo ver online o bajadas, a mi ritmo. Sin embargo, hace un par de noches llegué cansado y con ganas de ponerme delante de la caja tonta y abandonarme a ese agradable estado de sopor intelectual que reduce tu actividad mental a estados por debajo de cero.

Así que derrumbe mi cuerpo en el sofá, me quité los zapatos, me puse ropa cómoda y me dispuse a nadear

No sería tarea fácil.

Cuando pulsé el mando a distancia, la tele obedeció con la misma vehemencia con la que Hugo Silva responde a mis mensajes. Insistí varias veces, pero Mercedes Milá seguía sin aparecer en la pantalla. No tuve más remedio que volver a vestirme y salir al chino a comprar unas pilas.

Qué caras son las jodidas pilas Tudor!

Entre Fantasmas

Tras una dura sesión de ejercicio físico en el gimnasio, me metí en la sauna a ver hombres desnudos sudorosos relajarme un poco antes de irme a casa. Cuando entré, había cuatro tíos de mediana edad hablando.

Por lo que pude captar de la conversación, acababan de salir de la clase de spinning y se estaban dedicando a la valiente y constructiva labor de criticar a varias chicas que habían estado en esa misma clase y que, obviamente, no estaban presentes en aquel momento.

La razón de las críticas y las burlas hacia ellas no era ni más ni menos que se trataba de chicas, por lo que pude intuir, que no eran especialmente agraciadas y no llegaban al ritmo del resto de sus compañeros. 

Para troncharse, vaya...

Los comentarios, por supuesto, no tenían desperdicio y me estaban dando arcadas. La gota que colmó el vaso fue cuando uno de ellos, entre risas, dijo:

- A ésa le daba yo lo suyo para que se espabilase y se enterase de lo que es bueno


Me faltó muy poco para levantarme y decirle:

- Pues, tio, te estoy viendo desnudo y, la verdad, con esa almendrita que tienes entre las piernas, de bien poco se iba a enterar la pobre...

¿Qué habría hecho Jennifer Love-Hewit en mi lugar?


Sea ficción o realidad, todas las grandes series deben tomarse un descanso para volver con fuerzas renovadas, nuevos planteamientos y, sobre todo, para ir atando cabos.

¿Seguirá Proudstar quedando con Sambaguy o será un personaje relegado a simple cameo (nunca mejor dicho)?
¿Con quién quedó nuestro héroe el domingo pasado? ¿Cuál será su pseudónimo?
¿Ante cuántos cuerpos más tendrá que sucumbir Proud antes de encontrar el amor Verdadero?

Atentos, porque se acerca el estreno de la sexta temporada de Proudstar in the City.
Y todas estas preguntas pueden obtener su respuesta... 

... o no.

Sería inquietante que lo supiera, ¿no?




08 marzo 2010

Las Crónicas de Proudstar: El concurso, La Vecina, la Resaca y los Cumpleaños

Otro fin de semana como éste y no vivo para escribir la crónica...

El viernes fue el gran debut de Chico Tóxico como gran estrella mediática. Para celebrar y vivir intensamente su participación en Password, organizó una macro-reunión para ver juntos el programa. Allí nos reunimos varios Bukkukis y unos cuantos miles de amigos de CT.

Porque, claro, el pobre no tiene apenas amiguitos, ¿sabes?

Hubo hasta conexión con Nochu, nuestro enviado especial a Bruselas, que no se libró de la estela de glamour y sofisticación que emanaba de la pantalla. Porque no hay ni que decir que la verdadera estrella del concurso no fue ni su presentadora (¿Quién dirige el Zurbarán mientras esta señora presenta el programa?), ni los invitados, ni los otros concursantes...

La cámara quería a Chico Tóxico. Eso es así y punto. No logró llevarse el premio, pese a que su actuación fue geniala. Lo que ocurre es que, claro, si te toca como compañera a Elsa Anka, que tiene la misma agilidad mental que un paramecio ruso con dislexia, pues poco más puedes hacer.

Pero qué guapo estaba, y qué sonriente y qué majo! Y pese a no ganar ni un sólo euro, obtuvo un premio que ya tenía atesorado desde hace mucho: nuestro cariño, admiración e idolatría.

Iluso de mí, acudí a la cita con la idea de ver el concurso y marcharme a casa a pasar un viernes noche tranquilito en casa, leyendo.

Siete horas más tarde, todavía estábamos en casa de CT, bebiendo, riendo y viendo vídeos en Youtube.

El descubrimiento de la noche fue La Vecina, la canaria de Sevilla más maja que te puedas encontrar. Yo es que me la llevaría a mi casa, de verdad. Geniala toda ella:

Su simpatía
Su sentido del humor.
Su salón, que es un libro de visitas gigante.
Su guapérrimo compañero de piso
Su crónica de aventuras en Nueva York.

De verdad, creo que me enamoré.

Varios litros de alcohol más tarde, Chico Tóxico y yo volamos al Ohm, donde nos reunimos con Orangeboy. Tras una noche en la que aparecí, desaparecí y, por arte de magia, desperté en cama ajena (aunque no es que hubiera dormido mucho), llegó la gran resaca.

El Apocalipsis desatado en mi cráneo...

Y como ya estaba fuera de casa, tras despedirme debidamente de mi compañero de juegos nocturnos, fui a comer fuera, hice unas compras de emergencia y, tras dormir un par de horas en Proudville, comencé una nueva y larga noche de sábado.

Primera parada: el cumpleaños de mi querida M.A. Hice más bien un cameo: aparecí, le dí dos besos, le entregué su regalo y marché raudo y veloz al cumpleaños de mi Bró, que nos invitó a cenar. Lo bueno de ser el hermano gemelo simpático es que no tienes que salir guapo en las fotos, así que, en ese sentido, me quedo tranquilo. Mi Fido es que se quedó con la parte bonita de la genética y así está, cual Dorian Gray: cada año más guapo.

En esta ocasión, tuve la acertada idea de retirarme a una hora medianamente decente para evitar encadenar una segunda resaca de proporciones épicas.

Y menos mal. Porque el domingo iba a necesitar estar centrado y presentable...
Ya sabemos lo importante que es una primera impresión...

05 marzo 2010

La Mesa Vacía

Mi trabajo no es que sea especialmente apasionante: me siento delante de un ordenador, introduzco datos, hablo con las delegaciones que mi empresa tiene repartidas por todo el territorio nacional, administro gestiones con nuestros clientes e intento mantener a raya mi hastío a base de cafés y cotilleando el Facebook. Por otra parte, el ambiente en mi oficina es bastante bueno y me suelo reir mucho. Estoy rodeado de gente joven y me llevo muy bien con todo el mundo.

Uno de los grandes placeres de cada día es marcar cierta extensión y oir la voz de P. dándome los buenos días. Ya he hablado de ella en varias ocasiones.

P. trabaja en otro ala del edificio. Nos conocemos desde hace años, cuando ambos estábamos en departamentos contiguos. Nuestra amistad fue creciendo sin darnos cuenta hasta el punto de que casi parecemos una pareja: comemos juntos, nos ponemos celosos cuando sentimos perder parte de nuestro protagonismo, discutimos como un matrimonio y compartimos nuestros secretos, con las paredes de algún pasillo poco transitado como único testigo.

Solemos llamarnos dos o tres veces a lo largo de la mañana para comentarnos novedades o por el mero placer de hablar con el otro. Es una de las personas más especiales de mi vida.

Mañana, cuando marque su extensión, sé a ciencia cierta que no será ella quien descuelgue el teléfono. Tras siete años trabajando, nuestra empresa le ha comunicado hoy que prescinde de sus servicios por cambios organizativos. Es una forma elegante de decir que su jefe directo la tenía entre ceja y ceja, porque ella es una chica valiente que dice lo que piensa y no acata órdenes agachando la cabeza.

Hoy la he visto destrozada y el alma se me ha caído a los pies. No hay nada más frustrante que no ser capaz de decir las palabras adecuadas, aunque imagino que bastó con estar ahí junto a ella.

Siempre es duro ir a trabajar. A partir de mañana, mi jornada laboral será un poquito más agria de lo normal, porque sé que no me la encontraré en ningún pasillo ni comeremos juntos mientras comentamos lo guapo que es el chico de Informática.

En el cajón de su mesa, aún tiene sus cosas guardadas. En unos días, volverá a por ellas.
En mi corazón, en cambio, se quedan todas sus pertenencias y nunca tendrá que venir a recogerlas.

Hace ya tiempo, la convencí para que firmase un contrato conmigo. Lo que no sabe la muy tonta es que tiene una claúsula de permanencia y ahora está obligada a ser mi amiga para siempre.

03 marzo 2010

Nunca es demasiado tarde

Como ya he comentado en alguna otra ocasión, tengo una facilidad pasmosa para quedarme dormido. Una vez que me encuentro en los brazos de Laurence Fishburne Morfeo, mi consciencia entra en un estado cercano al coma del que me cuesta mucho salir. 

No me despertaría ni aunque el Enterprise efectuase un aterrizaje de emergencia sobre mi mesilla de noche.

De hecho, los fines de semana tengo que ponerme el despertador porque, de lo contrario, me iría a dormir la siesta el viernes y no me despertaría hasta el domingo por la noche.

Pues bien, hace unos días, suena mi móvil a las 11 de la mañana. Lo descuelgo y oigo la voz de mi compañera PT:

- Tio, ¿dónde estás?

Mierda! No había oído el despertador y ya llegaba dos horas tarde al trabajo!!!!

Se lo expliqué a mi compi y me dijo que me presentara allí volando, que había tenido la suerte de que nuestra jefa llevaba ausente toda la mañana a causa de una reunión. Así que me vestí y salí de casa en un tiempo record.

Cuando estaba llegando a la oficina, llamé a PT por si había moros en la costa.

- La jefa acaba de llegar, - me dijo- pero he encendido tu PC y he puesto un botellín de agua en tu mesa, así que tú entra como si vinieras de tomar un café porque ni se ha dado cuenta de tu ausencia.

Así que eso hice. Todo salió bien y ella  no se percató de nada. Tampoco habría pasado nada, pero me habría muerto de la vergüenza si hubiera tenido que explicarle que a las 11 de la mañana me encontraba roncando en mi cama.

Da gusto tener compañeras como PT que te echan un capote cuando lo necesitas.

Llegar tarde al trabajo, en principio, no tiene demasiada importancia.

En la vida, sin embargo, hay multitud de ocasiones en las que pensamos que ya es demasiado tarde y nos rendimos sin ni siquiera intentarlo. A veces no nos damos cuenta de que hay muy pocas cosas que no tengan solución. 

Ya nos ponen suficientes obstáculos todos los días.
No volquemos troncos en nuestro propio camino.

Nunca es demasiado tarde.
Si ya lo decía Kylie...



02 marzo 2010

Arde Troya

No todo lo que parece inexpugnable permanece eternamente en pie.

Contra todo pronóstico, la ciudad de Troya, que había resistido mil asedios por parte de los griegos, no cayó mediante la espada y la fuerza, sino víctima del ingenio y el engaño.

Las indestructibles murallas de Jericó se desplomaron como un castillo de naipes ante el sonido de las trompetas que hicieron sonar los sacerdotes israelitas.

La Estrella de la Muerte, el arma más poderosa construída por el Imperio, fue destruida gracias al tesón, la valentía y el anhelo de libertad de los rebeldes...

Empresas arriesgadas, objetivos aparentemente imposibles que son alcanzados usando lo mejor y lo peor que alberga el corazón humano: unos ideales elevados, una ambición desmesurada...


... o una lujuria sin límites.


Sambaguy, más inaccesible e imponente que Troya, Jericó o la estación espacial más impresionante que haya imaginado jamás George Lucas, al final, se rindió.

Y sin VISA de por medio...

La pasada semana, con unos días de antelación, los muros de Proudville apenas pudieron contener una ciclogénesis explosiva que, aunque no haya salido en los telediarios, tendrá un titular muy notable en mi hemeroteca sexual...

¿Reflexiones sobre lo importante que es creer en uno mismo? ¿No ceder ante la inseguridad?
¿Pensamientos profundos sobre que no hay nada imposible y que podemos lograr todo lo que nos propongamos?

No.

Yo he venido aquí a hablar de mi polvo...
Esto es Proudstar in the City, ¿sabes?