30 abril 2010

Despiste

Reconozco que meto mucho la pata.
Eso es así, no puedo negarlo.

Soy una persona torpe.
Aunque torpe es una palabra muy fea. Digamos que soy despistadillo...

Lo de las proudstadas no es ningún intento de dar un matiz tierno al personaje de Proudstar y buscar la simpatía del público. Cualquiera que me conozca un poco sabe que mi empanamiento mental alcanza niveles siderales. Y mira que lo intento, de verdad, pero forma parte de mi naturaleza.

Por mucho tinte que te eches para intentar ocultarlo, siempre serás rubia...

Para que os hagáis una idea, dado mi historial de despistes y meteduras de pata, los cabrones de los Bukkukis organizaron la despedida de soltero de Tony Tornado por mail sin ponerme a mí en copia, para que no se me escapase nada o respondiese al mail equivocado en el que Tony estuviera incluído.

Cosa que ha pasado alguna vez... o tres...
Sí.

Hay quien me dice que es parte de mi encanto. Pero no, mira, hay situaciones en las que no resulta mono ni tierno.

Hace un par de semanas recibimos en la oficina la visita de un delegado regional. Estuvimos saludándole y, como mi jefa estaba ausente, él me entregó su tarjeta y me la guardé en el bolsillo trasero de mis pantalones. Horas después llegó mi jefa, me preguntó por la visita del delegado en cuestión y le informé.

- Por cierto,- le dije - me ha dejado su tarjeta.

Me metí la mano en el bolsillo trasero de mis pantalones para entregarle, en teoría, la tarjeta del delegado.

Para mi sorpresa, en lugar de hacerle entrega de la susodicha tarjeta, mi jefa recibió de mi mano una en la que, en lugar de aparecer el logo de mi empresa con el nombre y datos de contacto del delegado, aparecía un tio en bolas y unas letras enormes que decían:

CRUISING GAY BAR
2X1 hasta las 00:30

Mi jefa se quedó ojiplática y yo parecía un Gusi-Luz tamaño familiar. Le había entregado un Flyer que se había quedado en mi bolsillo la noche anterior (consecuencias de salir y no dormir en tu casa). Intenté arrebatárselo para darle la tarjeta correcta, pero se echó a reir.

- Dámela- me dijo - que un 2X1 nunca se menosprecia....

Afortunadamente, todos en mi oficina saben que soy gay y, además, me llevo muy bien con mi jefa.

En ocasiones como ésta, me alegro de no ser cirujano o controlador aéreo...

Por cierto, yo no he tenido nada que ver con lo del volcán islandés...

22 abril 2010

Beautiful Stranger

Pese a lo inmensa que pueda parecer una ciudad como Madrid, es curioso comprobar que tu rutina diaria está salpicada de caras anónimas con las que te cruzas a diario y que aderezan la frialdad de una gran metrópolis con un toque de acogedora familiaridad.

Una madre que lleva a su hija al colegio y que se cruza contigo a diario en tu calle, ese muchacho tan guapo que reparte el periódico cerca de la entrada del metro o aquella chica que se maquilla todas las mañanas en el transporte público porque, seguramente, sale de casa con el tiempo justo.

Miles de historias que comparten espacio con la nuestra propia. La mayoría de las veces, son personas que pasan casi inadvertidas y a las que apenas prestamos atención. Sin embargo, hay veces que deseamos que el anónimo figurante se convierta en co-protagonista de nuestra superproducción. 


Casi todas las mañanas, las puertas del vagón del metro que me lleva al trabajo se abren y aparece él.Yo levanto ligeramente la mirada de mi libro y me tomo unos segundos para deleitarme la vista y comenzar el día con una sonrisa disimulada, que es mucho más sano que tomarse un Actimel.

Es uno de los chicos más guapos que he visto nunca y muchas personas en mi vagón piensan lo mismo. Si él es consciente de la atención que capta, lo disimula muy bien.

Viste siempre un traje oscuro impecablemente limpio y planchado que esconde un cuerpo delgado, pero bien proporcionado, de espaldas anchas y culo en su justa medida. Mi mirada sigue subiendo y se topa con las Joyas de la Corona de este chico: unos ojos de color miel capaces de convertir en estatua de sal a quien se quede mirándolos fijamente.

Va siempre con una de esas barbas de dos días que pretende ser casual pero que, en realidad, está fríamente calculada y cuidada. Un chico absolutamente arrebatador, elegante y con una cara que seguro que es mucho más bonita cuando sonríe, aunque nunca he tenido la suerte de asistir a tal acontecimiento. Claro que a esas horas es normal...

Nos bajamos en la misma estación y, durante unos minutos, compartimos el mismo itinerario hacia nuestras respectivas oficinas. A nuestro lado caminan mi total idolatría hacia él y su completa ignorancia sobre mi existencia. Luego, nuestros caminos se separan y mientras observo cómo se aleja de mí hasta mañana, me pregunto qué clase de persona será.

¿Será tan inteligente como refleja su mirada?
¿Vivirá una vida interesante y sofisticada?
¿Esconde su bellísima apariencia un alma humilde y sensible?

Aunque son preguntas que se disipan de mi mente tan pronto como desaparece de mi vista, la verdad es que durante esos instantes que pasamos juntos, vivo un verdadero romance en el que vuelco mi corazón y mi espíritu y en el que mi existencia gira en torno a mi bello desconocido.

Me resulta muy triste el hecho de que él nunca llegue a saberlo...

20 abril 2010

Platón y el Amor


Me suelo enamorar una media de trece o catorce veces al día.
Esto es así, lo sabe todo el mundo que me conoce mínimamente y forma parte de mi encanto.

En el metro, de camino al trabajo, en el Mercadona o en el gym... Cupido me sigue a todas partes y me deja hecho un alfiletero con patas. No hablo de que mis hormonas anden revolucionadas (que también...). Lo mío son historias de Amor Verdadero.

Como Moulin Rouge, pero sin ser yo una puta que muere de Tisis...

Algunas de estas historias duran tan sólo unos instantes: un cruce de miradas en una tienda o una sonrisa en el supermercado... grandes historias de amor comprimidas en unos pocos segundos donde se mezclan idealización, inocencia, el agridulce atisbo de lo que podría ser y la satisfacción de haber vivido algo bonito sin haber sufrido decepciones. 

En serio, yo creo en estas historias. Hay que enamorarse todos los días e ilusionarse por esos pequeños detalles, porque, al final, es lo que nos endulza la Vida.

Bienvenido a la Semana del Amor Platónico en Proudstar in the City...

16 abril 2010

La Prueba


Empecé a ser consciente de lo nervioso que estaba cuando me percaté de que llevaba más de media hora con el libro abierto ante mí y, sin embargo, no había sido capaz de leer más de medio párrafo. Como parecía que el hecho de intentar relajar mi mente era una batalla perdida de antemano, cerré el libro, lo guardé en la mochila y me volqué en la edificante labor de observar a las personas que, posiblemente, sufrían una angustia parecida a la mía.

Las salas de espera de los centros clínicos son la cosa más deprimente del mundo.El mero hecho de no saber cómo pasar el tiempo es desesperante de por sí, pero si encima tienes la angustiosa incertidumbre de desconocer si te van a dar una mala noticia o no, hace que los minutos no avancen.

Por mucha seguridad que me dé la convicción de que no suelo hacer según qué cosas a lo loco, el mero hecho de no tener una pareja sexual estable es suficiente para que uno cree la duda razonable cuando se hace este tipo de análisis.

Mientras los minutos iban pasando despacio, mi mente se aceleraba enfrentándose a una hipotética mala noticia y recreando las implicaciones que tendría en mi vida diaria o si tendría el valor suficiente para contarlo a mis amigos.

A mi madre sé que no se lo contaría jamás.

Desperté de esa terrible realidad alternativa cuando llegó mi turno de entrar en consulta. Me senté temblando ante la mesa. La doctora revisaba mi historial y los resultados de los análisis. Pasaron días, años, eones... mientras ella retrasaba el momento de comunicar los resultados. Era absolutamente imposible que no fuera consciente de que estaba a punto de darme un aneurisma ante tanta intriga y tanto silencio y, en ese momento, me acordé de Mercedes Milá y de esa pausa dramática que ella misma crea cuando va a comunicar quién debe abandonar la casa de Gran Hermano.

Cuando escuché la palabra Negativo, me dí cuenta de que llevaba sin respirar desde que entré en la consulta. Es como volver a nacer, aunque sé que no hay que bajar la guardia.

Por este trance paso cada vez que me hago las pruebas... como todo hijo de vecino, supongo.

Es un tema desagradable, nos da miedo, pero es importante hablar de ello. Cada vez que elegimos con quién nos vamos a la cama, estamos echando una moneda en una máquina tragaperras y no sabemos qué nos va a salir. Así que, ya que jugamos, vamos a hacerlo con cabeza, sin hacer locuras dejándonos llevar por la excitación del momento, porque unos segundos de placer pueden costar caro.

Por favor, usad siempre el preservativo.
Y tened cuidado ahí fuera...

12 abril 2010

Future

Siempre he tenido la sensación de que estaba destinado a algo grande. Porque, si lo piensas fríamente, no es normal que el Universo se empeñe en enviarme toda la mala energía cósmica en materia de amores, flirteos y vanos intentos de acercarme a alguien cada vez que me gusta, si no tuviera reservado para mí un destino épico.

Rippboy está siempre muy ocupado para poder tomarse un café conmigo.

Pero siempre.
Su vida es muy complicada, supongo.
O la mía demasiado sencilla

También existe la posibilidad de que no tenga la más mínima intención de decirme claramente que no le apetece lo más mínimo encontrar un hueco.
Sus palabras expresan interés por mí, pero sus actos hablan con más elocuencia.

Así que se acabó.
Tiro la toalla.
Abandono.

Antes de haber tenido la oportunidad de haber empezado algo. Como siempre, lo cual es muy triste, porque ni siquiera llega a la categoría de fracaso.

Por todo ello, como decía al principio, siempre he esperado que el Destino me sorprenda otorgándome un papel importante en el gran esquema de las cosas. Muchas historias grandiosas comienzan con el protagonista viviendo una vida ordinaria tirando a patética, ajeno a la importancia que tendrá en un futuro.


Y creo que mi momento empezó a fraguarse la semana pasada.

Era un día como otro cualquiera en la oficina. Mecido por el letargo que se apodera de mí después de comer, justo cuando más paz se respira en el ambiente, fue un gesto tan casual como el de un compañero dejando en mi mesa un fax dirigido a mi atención, el que me despertó no sólo de mi desidia de sobremesa, sino de mi anodina existencia.

Aparentemente, se trataba de un fax enviado por un proveedor, el tipo de documentos que manejo a diario. Sin embargo, en seguida noté que éste tenía algo especial. La fecha de envío del fax era del 23 de marzo del 2024.

Acababa de recibir un mensaje desde 14 años en el futuro.

He leído suficientes cómics y he visto bastantes pelis y series como para saber que, aunque el fax, aparentemente, no era más que una gestión más a realizar por mí, estaba claro que alguien estaba intentando decirme algo.

Sentí incluso la electrizante energía cronal palpitando en el documento.

Martin McFly.
Terminator.
Cable.
Hiro Nakamura.
Chibiusa




Puede que Proudstar sea otro nombre importante que añadir a la lista y el próximo post lo escriba desde el futuro.

O tal vez reciba una visita de mi alter ego del futuro, dispuesto a darme un mensaje que cambie el mundo... o mi vida, para siempre.

Save the blogger, save the World...

Tendré que acordarme de preguntarle si en el 2024 sigo teniendo la misma suerte en el Amor...