04 abril 2011

La Postura de la Tortuga

Supongo que a muchos os ha pasado...

Da igual que sea en el metro camino al trabajo, en el supermercado del barrio o paseando al perro en el parque, pero el caso es que todos los días os cruzáis con una persona que, sin saber por qué, despierta vuestro interés. Pese a no haber intercambiado ni una palabra, imaginas que debe ser alguien fascinante y casi sin darte cuenta, su rostro se convierte en algo que endulza tu vida cotidiana.

Sin embargo, el secreto objeto de tu afecto ni siquiera se ha percatado de tu existencia.

Como cualquiera que me conozca mínimamente sabrá, mi cotidianidad está salpicada de varios de estos amores platónicos en la distancia.

Uno de ellos es un chico que veo en el gimnasio todos los días. No es el más guapo, ni el más musculoso y tampoco el que mejor viste de ese paraíso del Ego que visito a diario, pero lo cierto es que me tiene maravillado. Mi sentido arácnido me dice que es gay, pero jamás le he visto dirigirme ni una sola mirada casual.

Para compensarlo, yo le dedico unas cuantas docenas de miles al día...

Cuando te encuentras en esta situación, tienes dos opciones muy claras.

La primera y más obvia es acercarte a él e iniciar una conversación. Sin embargo, dada mi patológica timidez, sería más factible que el continuo espacio-tiempo se replegase sobre mí devolviéndome a miles de años en el pasado donde me convertiría en el mayor y más poderoso faraón de Egipto que sería nombrado, mucho después, en vuestros libros de Historia.

La segunda opción es llamar su atención para que note que estás ahí. Salir del anonimato, dejar de ser una gran NADA en su vida. Y, a partir de ahí, observar sus reacciones, tantear el terreno y ver si despiertas curiosidad en él.

Y, desde luego, si la semana pasada conseguí algo fue llamar su atención...

Llegué al gimnasio sobre las ocho de la tarde, en plena vorágine de oficinistas que al finalizar su jornada laboral sacian sus ansias vigoréxicas. Es la peor hora para ir, pero no tengo otro momento para hacerlo así que, como cada día, hice de tripas corazón, respiré hondo y entré arropado por Sophie Ellis Bextor, que me animaba desde mis auriculares.

Me encaminé a los vestuarios a través de un pasillo bordeado por gente corriendo en las cintas y subidas en las elípticas. Cada vez que recorro ese camino tengo la impresión de que me va a caer una lluvia de collejas, como si se tratase del recreo de un colegio. Debe ser porque nunca fuí víctima de tal chiquillada debido a mi estatura y una parte de mí piensa que me he saltado algún tipo de rito iniciático.

Me encontraba ensimismado en mis pensamientos cuando, le ví a ÉL. Se dirigía en dirección contraria a la mía. Ya se había duchado y cambiado, así que se marchaba a casa o a algún otro lugar lejos lejos de mí. Esta vez tenía que conseguir que se marchara conmigo en sus pensamientos. Esta vez me prometí a mí mismo que le miraría directamente a los ojos (en lugar de mirar hacia otra parte), le esbozaría la más espectacular de mis sonrisas y le diría "hasta luego".

Era muy fácil.

La seguridad en uno mismo es algo muy importante porque si realmente la tienes, los demás la perciben, así que me conciencié. 
Algo cambió en mi interior. Estaba decidido. Lo iba a hacer. Sólo faltaba un pequeño detalle.

Metí barriga y saqué pecho.

Ahora sí estaba listo. Sólo faltaban unos pasos para que nos cruzáramos. Caminé erguido, con la mirada clavada en él, con firmeza y serenidad. Él ni siquiera me estaba mirando, pero al aproximarse a mí notaría mi presencia. Yo lo sabía.

Y fue entonces cuando tropecé.

Una hora más tarde yo examinaría el lugar de autos en busca de una irregularidad en el suelo, una causa contra la que pudiera enfocar mi ira, pero el impoluto parqué estaba liso, impecable y eso me cabreó aún más porque significaba que mis pies habían tropezado contra la fatalidad justo cuando él estaba frente a mí. Lejos de ser un discreto tropezón sin importancia, mi cuerpo se retorció en descontrolados espasmos mientras mis brazos realizaron dramáticos y desesperados aspavientos.

Estoy seguro de que si el gimnasio hubiera estado vacío y Él no hubiera estado allí, las cosas se habrían desarrollado de otra forma. Yo no habría tropezado o, en caso de hacerlo, habría conseguido recuperar el equilibrio. Pero no. El gimnasio estaba repleto de gente y yo no podía caer de otra forma.

Caí de bruces al suelo. Mordí el parqué. 

Sentí que me contemplaba a mí mismo tumbado boca abajo con mi enorme mochila a la espalda. Debía parecer un enorme galápago y, la verdad, no habría estado mal tener caparazón en ese momento...

El tiempo se detuvo. Sentí las miradas y las risas contenidas de los que corrían en las cintas. Sophie Ellis Bextor seguía sonando en mis auriculares y su Murder on the Dancefloor me pareció el colmo de las burlas.

Sentí que alguien se agachó. Levanté la vista y me topé con sus ojos.

Era Él.

No pude escuchar lo que me dijo, pero leí sus labios (esos labios!) y comprendí que me preguntaba si estaba bien. Yo estaba tan avergonzado que no sentí ningún dolor físico, pero mi amor propio y mi orgullo ya habían sido trasladados a la UCI.

Me levanté y le contesté que me encontraba bien, sin mirarle a los ojos. Salí de la sala lo más dignamente que pude, me cambié en los vestuarios y luego me metí en el baño, resuelto a no volver a salir nunca más al mundo exterior. Media hora más tarde salí y me decidí a seguir mi vida con normalidad.

Ese día me salté el ejercicio aeróbico en la cinta.

Y, por supuesto, no pienso volver a ese gimnasio.

12 susurros:

Shanks dijo...

Hombre, claro que tienes que volver!!! Ahora ya sabe que existes, y sentirá ternura por ti a raíz de la caída!! Es su momento más débil y debes estar allí para recoger el fruto de tu tremendo esfuerzo!!
Jopetas!

Hidroboy dijo...

Yo creo que ahora deberías caerte más veces delante de él.
Por cierto, han llamado de Mujeres Desesperadas, que se plantean denunciarte por plagiarles el personaje de Susan Meyer.

ace76 dijo...

Jajaja, pues claro que tienes que volver. Tú piensas que, cuando seáis unos ancianitos agarrados de la mano delante de la chimenea, podréis rememorar que os conocistéis gracias a un oportuno tropezón. :-)

Tracy Moneypenny dijo...

No te molestará que te diga que me ha costado leer por las risas, ¿verdad? ;D Me encaaaanta!

Y oye! A volver mañana mismo! Son estos pequeños detalles la sal de frutas de la vida... los que harán que te mire y te preste atención y todo! Nada como un poco de vulnerabilidad para entablar conversaciones ;) Que tú ya has salido airoso de peores situaciones... :D

Soliloco dijo...

No, nunca me ha pasado

Y lo que te comenté, a uno de mis exes le "conocí" porque se dio tremendo guarrazo delante mio, así que estás perdiendo una oportunidad clara

Proudstar dijo...

Shanks: La verdad es que tropezarme ha sido todo un esfuerzo, jeje! Y la vergüenza es agotadora...

Hidroboy: Susan de Mujeres Desesperadas ya quisiera ser tan desastre como yo. Y yo ya quisiera tener un fontanero buenorro...

Ace76: Me encanta tu optimismo, me da fuerzas. en serio.

Tracy: Hombre, airoso lo que se dice airoso no suelo salir de situaciones así... jeje Pero me alegra que te haya hecho reir...

Soliloco: Ay, no sé.. No ví mucha pasión en su mirada mientras yo estaba tirado en el suelo.... Más bien mofa contenida..

Erbitxin dijo...

Piensa que más bajo ya no puedes caer, por lo menos literalmente, así que sigue adelante con tus objetivos: el del gimnasio y el del chico.

Un beso!!

starfighter dijo...

Venga, anda, ya has conseguido lo más difícil (que se fijara en tí). Si vuelves al gimnasio pasa cerca de él que seguro te preguntará cómo estás y empezarás a conquistarlo. Y si no entonces es que no te merece. Arriba ese ánimo, besucos.

Abuga dijo...

LA postura de la tortuga la hacen muchos autistas, pero no como en tu caso... va muy bien para relajarse.

Fin del SPAM!

paguapoyo dijo...

Casi un mes sin un post "en condiciones". Como vuelva a pasar seré yo el que te haga rodar por los suelos, hombre ya! Proudy es un personaje cada vez más adorable! :-) Besotes

Alejandro Starstruck dijo...

TIENES QUE VOLVER! La próxima vez que vuelvas y le veas FIJO que te habla, estoy SEGURO! Vuelvo y lo más importante...ESCRIBE UNA ENTRADA SOBRE EL COMEBACK!

Saludos :)

Proudstar dijo...

Que sepáis que no he vuelto a encontrarme con él.
Probablemente haya huido espantado...