El enorme rascacielos se tambaleó como si fuera de gelatina. Durante un instante, pareció que finalmente terminaría derrumbándose, pero, milagrosamente, la estructura aguantó la tremenda sacudida. Esperaba que hubiera dado tiempo a desalojar el edificio porque no creía que aguantase mucho más tiempo en pie. Miré a mi alrededor y comprobé que aquella mole de cemento y cristal no fue la única en sufrir daños. De hecho, una incesante lluvia de escombros caía por todas partes y me percaté de que la ciudad se encontraba devastada. Había gente huyendo despavorida por todas partes, pero a pesar del caos reinante a mi alrededor, no era capaz de oir los gritos.
Sólo entonces me dí cuenta de que estaba sangrando.
Mi visión se nubló súbitamente y tuve que apoyarme en un muro para no desplomarme. Contuve un primer acceso de naúsea mientras mi mente rememoraba la causa de mi lamentable estado. Recordé el inesperado ataque de Black Adam, el poder desatado de nuestra encarnizada lucha y mi desesperado intento de evitar que algún civil resultase herido. Él aprovechó eso en mi contra y descargó un puñetazo que me hizo chocar contra un edificio... seis manzanas más allá.
No tenía ni idea de cómo me había reconocido, pero eso no importaba ahora.
Había gente en peligro.
Cerré los ojos durante un segundo. Necesitaba concentrarme para contactar con mi manantial espiritual de energía Z´keek, una fuerza cósmica que habita en mi interior y que convierte a un chico normal al que no mirarías dos veces al cruzarte con él por la calle en uno de los superhéroes más poderosos de la Tierra.
Sentía como Black Adam se precipitaba hacia mí a la velocidad del rayo. Tenía que darme prisa, pero algo andaba mal.
Había perdido mis poderes.
Sin ellos, no sobreviviría al inminente envite de Black Adam. Cerré los ojos, resignado a recibir la solidez de lo inevitable. En lugar de miedo, curiosamente, sentí una intensa rabia por permitir que el villano destruyese la ciudad. Estaba tan enfadado que mis mejillas se llenaron de lágrimas de impotencia.
Black Adam ya estaba muy cerca.
Entonces, escuché el sonido de un tremendo choque en el que, sorprendentemente, yo no estaba involucrado. Cuando volví a abrir los ojos ví que entre mi mortal enemigo y yo se interponía una imponente figura, un valeroso guerrero que luchaba contra Black Adam con la fuerza de un millón de soles.
Mi salvador.
Rechazó el ataque del villano con una facilidad pasmosa. Mientras yo estaba totalmente exhausto y apenas podía mantenerme en pie, Soliloco hacía gala de un poder inconmensurable contra el que Black Adam nada podía hacer. Mi amigo descargaba un golpe tras otro y, finalmente, lanzó una descarga de energía que hizo que el villano se desplomase inerte en el suelo.
Incluso los superhéroes necesitan ser salvados alguna vez.
Soliloco se giró hacia mí triunfante y señaló al tejado de uno de los edificios. Alcé la vista y vislumbré una figura femenina que nos observaba desde el borde de la azotea. La luz del sol me cegaba, impidiéndome ver el rostro de aquella mujer, pero lo que sí pude ver fue cómo arrojaba un orbe rojo hacia donde me encontraba, cayendo directamente en mis manos. Se trataba de la Esfera de Zaath, una reliquia custodiada por los Guardianes de lo Inexistente y que emana energía curativa.
En cuanto mis manos entraron en contacto con ella, sentí que el dolor y la fatiga se desvanecían. Una acogedora calidez me invadió desde el interior. Volví a entrar en contacto con mi energía Z´keek. Me concentré y mi cuerpo emitió un fulgor dorado.
Mis poderes habían vuelto.
En ese preciso instante, Soliloco y yo percibimos la presencia de un aura maligna y poderosa. Casi al mismo tiempo, una explosión sacudió varios edificios al otro lado de la ciudad. Nos miramos con seriedad y no tuvimos que intercambiar palabra.
Darkseid había regresado a la Tierra.
Aunque el resto de la Liga de la Justicia no tardaría en llegar, éramos los miembros más cercanos, así que mi amigo y yo iniciamos el vuelo y nos dirigimos a salvar el Mundo.
Y fue entonces cuando mis ojos se abrieron y me encontré en mi cama, observando el techo de Proudville. Volvía a ser una persona corriente que vivía en un mundo corriente.
Irse a dormir justo después de estar jugando al DC Universe Online no está exento de consecuencias...


7 susurros:
ay dior, no me entero de nada!
:D
#solifacts
sequimiento
por cierto... tu no has empezado a fumar, no?
XD
A mi me encantaría tener sueños así...bueno, no sé si los tengo, que nunca recuerdo lo que he soñado, pero yo diría que no...
...que convierte a un chico normal al que no mirarías dos veces al cruzarte con él por la calle en...
Y en esa línea la historia perdió toda verosimilitud...
Oleee, siesque soy talmente como uno de Authority, dando golpes a mano abierta y puedo hacer aparecer puertas de la nada! ;)
Pero vamos, ya sabes que a pesar de los cigmas allí me tendrás para cuidar tu espalda siempre
Y el Black Adam me miraba mal, ME MIRA MAL!
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