Cuando vuelves de pasar unos días en casa de tu familia, nunca traes suficientes tuppers repletos de amor materno. El pasado viernes cuando regresé a Madrid, me sorprendí al comprobar la cantidad de comida casera que me había traído y que he tenido que guardar en el congelador. Pese a todo, comprobé que necesitaba algunas cosas, así que fui al supermercado. Tengo el Mercadona a un tiro de piedra de Proudville. De hecho, es casi una habitación más de la casa, así que, a veces, me tomo la libertad de ir con la camiseta y el chandal de estar por casa. Costumbre de la que, en ocasiones, he acabado arrepintiéndome.
El viernes no fue una excepción.
Compré artículos de primera necesidad para pasar el fin de semana (ron, desodorante, servilletas de papel y una bolsa de hielo) y me dirigí a las cajas para pagar. Recorri con la mirada la hilera de cajas en busca de la cola más corta (justamente lo opuesto a lo que se suele buscar un fin de semana por la noche) y entonces mis ojos le vieron.
De repente, el criterio que seguiría para escoger caja ya no era el de esperar el menor tiempo posible.
La chapa de su camisa me reveló que se llamaba J. Cuando llegó mi turno, le saludé con, quizás, demasiado entusiasmo. Él me devolvió el saludo y no escatimó en medios a la hora de regalarme una preciosa sonrisa. No debía de tener más de 27 años y, definitivamente, era nuevo, porque semejante guapazo no podría haber pasado inadvertido a los infalibles sensores de ARMENCHU. La megafonía del supermercado interrumpió mis pensamientos:
Les informamos de que tienen la crema de manos Deliplus con un 7% de descuento y de que Proudstar acaba de enamorarse. Gracias!
Si J. hubiera cogido mi corazón y lo hubiera pasado por el lector de códigos de barras, en su pantalla habría aparecido que estaba en oferta. Sin embargo, se limitó a pasar los productos que había comprado. Levantó sus ojazos negros con alevosía y me preguntó si tenía ticket de Parking.
- Yo no tengo coche, pero si quieres me lo compro y lo pongo a tu nombre... No, no tengo...
Al entregarle los 10,40 euros que costaba mi compra, nuestros dedos se rozaron. Un cosquilleo recorrió mi espalda. Parecía increíble, pero la gente seguía comprando, viviendo sus vidas con normalidad, como si no se acabara de producir uno de los momentos más transcendentes de la historia romántica de nuestra era.
J. me dio las gracias por mi compra y yo volví a Proudville.
Treinta minutos después volvía a estar haciendo cola frente a su caja porque había olvidado comprar un recambio para el ambientador.
Qué cabeza la mía...
9 susurros:
¿Cajero del Mercadona?
¿Es que ya no te quedan españoles de los que enamorarte?
Pasa del coche, ofrécele los papeles y verás.
Y esa segunda vez ya no ibas en chándal viejo de andar por casa sino con tus mejores galas, no?
Jajajaja... qué cajero, mira que no darse cuenta de que tenía una ganga delante... ¿ni siquiera a la segunda? Eso es que no se entera, no te merece ni con chándal ni con galas! ;)
PD: Espero que el desodorante no tenga nada que ver con un cóctel ProudShudder, del tipo "ron con hielo y granizado de desodorante en copa envuelta con servilleta de papel"...
"Si J. hubiera cogido mi corazón y lo hubiera pasado por el lector de códigos de barras, en su pantalla habría aparecido que estaba en oferta."
Qué grande eres. Es por eso que siempre hay que salir arreglado de casa, como si fueras a encontrar el amor nada más salir del portal.
Yo últimamente también tengo en mi target a los dependientes. Supongo que nos despistan con su simpatía...
Y cómo va el asunto? percibes interés por su parte?? ya tengo ganas de saber si es tu futuro ex o no... ;)
Tú ya sabes lo que opino al respecto. Sé que alimento ese ser que llevas dentro y que está compuesto exclusivamente por amor, tanto que no para de salir a borbotones.
Todas estas cositas y personitas de la vida nos hacen auténticos, reprimirlo sólo causa, en el mejor de los casos, acné.
Fido: ¿Quién ha dicho que no fuera español? De hecho, no sé por qué, pero la mayoría de l@s cajer@s del Mercadona son españoles....
Nils: PUes sí! :D
Tracy: Tú sí que eres un chollo...
No te preocupes, el desodorante era para... lo que se suele usar un desodorante...
Lleonard: tengo un amigo que dice que cuando se va al Mercadona hay que ir como si fueras a salir un fin de semana....
Ay, los dependientes...
Shanks: Interés por su parte? Naaaa... :(
Nochu: Por eso yo tengo un cutis tan impoluto... (Muackas!)
Me he sentido identificado con tu entrada porque me han ocurrido cosas similares (desde el otro lado) en mi caja je je. Un saludo
Si J. hubiera cogido mi corazón y lo hubiera pasado por el lector de códigos de barras, en su pantalla habría aparecido que estaba en oferta...¿tan barato te consideras??? Parafrasea aquella frase de LA Esteban en esos momentos :-)
Y por los tupper, no te preocupes, yo conozco a uno que se los mandan, allende los mares, vía UPS....
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