12 octubre 2011

De luces y sombras


El pasado sábado por la noche, la estación de tren de mi ciudad natal me recibió de nuevo. Es apenas un andén al que acompaña un pequeño edificio. En su interior, una modesta cafetería (igual a las que te puedes encontrar en cualquier barrio andaluz) y un pequeño hall con un par de bancos para sentarse. Frente a éstos, una taquilla donde la gente ajena al Mundo 2.0 aún se empeña en enfrentarse a la cara agriada que, desde el otro lado del cristal, ignora su presencia y, sin levantar la vista del monitor, proporciona billetes impregados de desidia. Así descrito puede parecer una estampa desoladora, pero también es cierto que todo ello está cargado de una calma y una familiaridad que necesito absorber periódicamente para volver a enfrentarme a todo el maravilloso caos que es mi vida en Madrid y mi vida en general.

Al salir al exterior, la ciudad me recibió con un abrazo cálido y yo lo recibí con la reconfortante y extraña sensación de un forastero que vuelve a su casa. Como la temperatura era agradable y no era demasiado tarde, decidí no coger un taxi y pasear un poco hasta la parada de autobús. El camino está salpicado de palmeras que bordean el puerto y el olor a salitre se mezcla con la polución lanzada por uno de los polos químicos más importantes de Europa.

Nadie ha entendido nunca por qué los onubenses no hemos sido reclutados aún por Chales Xavier...

Cuando no llevaba ni cinco minutos andando, de repente, me engulló la oscuridad.

Literalmente.

Mi mente friki reprimió toda la información recibida de series como Fringe o de cualquier película de terror e intenté obviar que el hecho de que mi ciudad natal sufriese un gran apagón nada más poner el pie en ella, no podía ser un buen augurio.

Vislumbraba el bus a lo lejos, estacionado en su parada y apreté el paso. El silencio que imperaba en la calle sólo era roto por el ruido de las ruedas de mi maleta y la espesa negrura que me rodeaba apenas era rasgada por las luces de algún coche ocasional.

Es curioso, porque ahora mismo me siento un poco así: enmedio de la oscuridad y arrastrando equipaje.

La situación en el trabajo no es demasiado alentadora. Aunque no creo que peligre mi puesto, los cambios organizativos internos están incidiendo directamente en el ambiente de trabajo.
Por otra parte, mis pensamientos están ocupados, para variar, por alguien en quien no debería pensar, una historia abocada al fracaso (oh, sorpresa!) y que no es más que la advertencia de mi más que anunciada y próxima hostia sentimental.

Y en todo esto me encontraba pensando cuando, de repente, la luz volvió a bañarlo todo y lo ví todo claro.

Pues eso, a ver si vuelve la luz pronto...

5 susurros:

Soliloco dijo...

Yo no creía mucho en eso de la programación neurolingüistica hasta que te conocí, de verdad eh!

Eso sí, recuerda... it's safer in the dark

Tracy Mour dijo...

No es por tirar del refranero topicazo, pero ya sabes eso de "la cabra tira al monte" ;P
Futura hostia sentimental o no, te las tomas con humor, y eso es lo que cuenta.
Y espero que tu puesto en el trabajo siga estable en medio del tsunami.
...
Pero, de todas maneras, estás de vacaciones en tu ciudad: y haya luz o no, desconecta, que es lo que tienes que hacer ;)

Lleonard Pler dijo...

El apasionante (e inequívoco) mundo de las señales...

Me ha encantado la descripción de la estación de Huelva, parecía que estaba ahí contigo, ante esos bancos y ese taquillero hastiado.

Hágase la luz.

ace76 dijo...

¿Seguro que no tropezaste con algún cable eléctrico al salir de la estación? O quizás la frecuencia de tu Ipod interfirió con la central eléctrica de Huelva...

Por el trabajo y el amor no te preocupes ahora, disfruta de las vacaciones hasta que llegue la hora de volver a Madrid.

Y lo bueno de los apagones es que siempre termina por volver la luz.

Proudstar dijo...

Soliloco: Programación neurolinguística? Dios, te hago pensar en cosas muy profundas...

Tracy: Las vacaciones las estoy disfrutando muuuuuuucho. Gracias!!!

Lleonard: Es que la estación es para verla... Un besote!

ACE76: Niego toda responsabilidad por el apagón del otro día. NO fue una proudstada. Muackas!