22 noviembre 2011

Mute

Pese a que me considero una persona bastante afable y accesible, hay ámbitos en los que no despliego mis habilidades sociales con normalidad. Ya sea por pereza, timidez o porque la situación no se presta a ello, en ocasiones puedo parecer bastante soso o incluso antipático.

Por ejemplo, en el gimnasio.

Pese a estar rodeado de chulos sudorosos, la verdad es que me refugio debajo de mis auriculares y paso un poco de todo. No suelo hablar con nadie, pese a que a muchos los conozco de vista desde hace años. He ligado alguna vez (pocas), pero lo cierto es que no he hecho amigos en el gym.

Hoy me encontraba entusiasmado porque me bajé al Iphone lo nuevo de La Casa Azul y lo tenía en modo Repeat mientras levantaba pesas. 

Los chicos hoy saltarán a la pista (que es como se llama el tema) es lo más para hacer ejercicio, por cierto...

Estaba sumergido en una especie de éxtasis pop cuando se me acercó un chulo bastante guapete con el que nunca en mi vida he intercambiado ni una palabra. Me habló y, aunque yo sólo escuchaba a Guille Milkyway, intuí que me estaba preguntando cuántas series me quedaban en la máquina que estaba ocupando.

- Una!- le respondí.

Y entonces sonrió y me dijo algo más. Puso una cara bastante simpática, pero, claro, con la música a todo trapo en mis orejas, no pude discernir qué me había dicho y tampoco podía quitarme los auriculares porque estaba levantando peso en ese momento. Podría haberlo hecho treinta segundos más tarde cuando terminé el ejercicio. Puede que incluso hubiera dado pie para iniciar una conversación.

Pero no, eso sería algo así como hacer bien las cosas, así que en lugar de eso, me dediqué a ignorarle, me levanté y cambié de máquina sin ni siquiera mirarle.

Me dí cuenta en seguida que, seguramente, ese gesto había quedado bastante antipático, pero ya era tarde. No sabía por qué lo había hecho, pero lo que era seguro era que acababa de cagarla con uno de los chicos más guapos del gimnasio.

Al menos, no me tropecé...

Cuando llegué a Proudville, reproduje en ARMENCHU el vídeo mental de la escena en cuestión y ejecuté una app que me había bajado del Iproud Store que lee los labios. Me ayudaría a averiguar qué me había dicho ese chico. 

El programa ofreció varias posibilidades. Pudo haberme dicho "Perfecto, gracias, espero". La otra opción es "Proudy, si no fuera porque no ingiero carne a partir de las 18:00 horas, te comería entero".

Yo me decanto por la segunda opción.

Lo cual, si es así, no deja de ser una putada.
Nunca lo sabremos....

8 susurros:

Sufur dijo...

O tal vez si... Hay chulos a los que les ponen los hombres duros e innacesibles que les ignoran en el gimnasio :-P

Soliloco dijo...

Es que eres un borde!

Todavía no he escuchado lo "nuevo", enlace o argo?

Fidocho Dunham dijo...

Si es que en algo teníamos que ser familia...

Lleonard Pler dijo...

Me siento tan identificado. Supongo que esa bordería inexplicable es la única arma que nos queda, a veces.

ace76 dijo...

Ajá, entonces sí que va a ser cierto que estás desarrollando tu lado malvado para darle caña a los chulazos. Muy bien hecho!

Proudstar dijo...

Mi intención no era ser borde, ni hacerme el interesante. Simplemente, a veces reacciono así... y no me gusta nada....

Tracy Mour dijo...

Es tu sistema interno de alertas, seguro, que te evita malos encuentros en tercera fase con futuros malvados y cosas similares.
O lo que es lo mismo, que no te tortures, si te sale, te sale, y poco a poco lo irás modificando! :)

Gabi dijo...

Siempre me ha hecho gracia cuando en el gym alguien se acerca y dice '...alternamos?'

Ay, que bonicos los dobles sentidos.