31 mayo 2011

Profecía

Una vez leí en algún sitio que cuando te marcas un objetivo, una de las cosas más importante a la hora de focalizar tus esfuerzos en la consecución del mismo es establecer una fecha límite. Es una forma de decirle a tu mente que no puede relajarse, que el tiempo corre en tu contra y que no se puede posponer ni un ápice de entusiasmo a la hora de perseguir tu meta.

Ambos (objetivo y fecha límite) están muy claros:

Debo tener novio antes de cumplir los treinta y cuatro años.

No pasa nada, aún tengo tiempo.
Todavía me quedan once días...

Si alguien me pregunta a que se debe esta repentina premura, no sabría qué contestar. Creo que todo tiene su origen en alguna especie de sueño profético que he debido tener tras algún visionado accidental de alguna peli de David Lynch o algo así. El caso es que en mi sueño, se me advertía de que una terrible catástrofe tendría lugar si yo soplaba las velas de mi trigésimo cuarto aniversario sin que los tiernos ojos de mi media naranja fueran testigos de ello. 

Tiembla, Patricia Arquette...

No recuerdo los detalles exactos, porque el sueño se pierde en la bruma de mi memoria, pero no especifica qué tipo de catástrofe podría producirse.

Que Charlaine Harris deje de sacar libros.
Amistades Peligrosas volviendo al mundo de la Música.
O una escasez mundial de Strawberry Cheesecake de Hagen Dazs...

Así que, como en el fondo me mueve un motivo altruista, me he puesto manos a la obra. Incluso cuento con la ayuda de mi Familia Postiza...

Un arduo camino en el que un atractivo joven deberá salvar el mundo... ligando. Y no puede ser cualquiera, Tiene que ser ÉL, la media naranja, la última pieza del puzzle, la persona que siempre he estado esperando.

Save the Proudstar, save the World.

Once días.
Un Destino.

¿Conseguirá nuestro héroe vencer las dificultades y realizar semejante hazaña?



FIN DE LA SÉPTIMA TEMPORADA

25 mayo 2011

Zapping


United States of Proudy


A veces me gustaría ser muchas personas a la vez para así no tener que asumir los errores que comentan las otras manifestaciones de mi personalidad. Así, por ejemplo, cuando el Proudstar romántico y ñoño (que algunos dirían que es el único que existe...) tenga un nuevo fracaso sentimental, el Proud despreocupado y fiestero saldría a a bailar sobre los pedazos de un corazón nuevamente roto, celebrando la perduración de una soltería indestructible como el adamantium.

Aunque, claro, eso de no poder tomar alcohol con la medicación...





Bob Sproudja

Pese a no vivir en una piña debajo del mar, las malas lenguas (o sea, las de aquellos que me conocen bien) dicen que soy una esponja. Algo me dice que no se refieren a mi ilimitada capacidad para absorber conocimientos o a la manera en la que mi empatía permite que me empape de los sentimientos que percibo a mi alrededor...








Modern Family

Tengo un hermano gemelo que no se parece en nada a mí y con el que nunca he compartido placenta. A su vez, él tiene un hijo, mi sobrino, que es mucho más maduro que nosotros dos juntos.
Luego tenemos al primo asturiano siempre dispuesto a repartir amor y crear cisma a partes iguales.

Y es que Fido, Juanan! y Soliloco son la familia postiza más real que he tenido nunca.



Juego de Tronos: Canción de Hielo y Fuego

Cuando llega esta época del año, en mi oficina se producen una de la mayores luchas de poder que he visto en mi vida. No puedes fiarte de nadie, las amistades mueren y de sus cenizas nacen las más amargas y crueles rivalidades. Las alianzas que antes creías inimaginables se imponen, agitando los cimientos de todo lo que creías sobre el Bien y el Mal. Es mejor no dar la espalda a nadie, porque la ambición y la sed de poder embriaga hasta a las más inofensiva de las personas que te rodean.

Tal es la lucha por el control de la temperatura del aire acondicionado.

Se acerca el verano...

24 mayo 2011

El Amor no lo Hacen dado

Cuando vuelves de pasar unos días en casa de tu familia, nunca traes suficientes tuppers repletos de amor materno. El pasado viernes cuando regresé a Madrid, me sorprendí al comprobar la cantidad de comida casera que me había traído y que he tenido que guardar en el congelador. Pese a todo, comprobé que necesitaba algunas cosas, así que fui al supermercado. Tengo el Mercadona a un tiro de piedra de Proudville. De hecho, es casi una habitación más de la casa, así que, a veces, me tomo la libertad de ir con la camiseta y el chandal de estar por casa. Costumbre de la que, en ocasiones, he acabado arrepintiéndome.

El viernes no fue una excepción.

Compré artículos de primera necesidad para pasar el fin de semana (ron, desodorante, servilletas de papel y una bolsa de hielo) y me dirigí a las cajas para pagar. Recorri con la mirada la hilera de cajas en busca de la cola más corta (justamente lo opuesto a lo que se suele buscar un fin de semana por la noche) y entonces mis ojos le vieron. 

De repente, el criterio que seguiría para escoger caja ya no era el de esperar el menor tiempo posible.

La chapa de su camisa me reveló que se llamaba J. Cuando llegó mi turno, le saludé con, quizás, demasiado entusiasmo. Él me devolvió el saludo y no escatimó en medios a la hora de  regalarme una preciosa sonrisa. No debía de tener más de 27 años y, definitivamente, era nuevo, porque semejante guapazo no podría haber pasado inadvertido a los infalibles sensores de ARMENCHU. La megafonía del supermercado interrumpió mis pensamientos:

Les informamos de que tienen la crema de manos Deliplus con un 7% de descuento y de que Proudstar acaba de enamorarse. Gracias!

Si J. hubiera cogido mi corazón y lo hubiera pasado por el lector de códigos de barras, en su pantalla habría aparecido que estaba en oferta. Sin embargo, se limitó a pasar los productos que había comprado. Levantó sus ojazos negros con alevosía y me preguntó si tenía ticket de Parking.

- Yo no tengo coche, pero si quieres me lo compro y lo pongo a tu nombre... No, no tengo...

Al entregarle los 10,40 euros que costaba mi compra, nuestros dedos se rozaron. Un cosquilleo recorrió mi espalda. Parecía increíble, pero la gente seguía comprando, viviendo sus vidas con normalidad, como si no se acabara de producir uno de los momentos más transcendentes de la historia romántica de nuestra era.

J. me dio las gracias por mi compra y yo volví a Proudville
Treinta minutos después volvía a estar haciendo cola frente a su caja porque había olvidado comprar un recambio para el ambientador.

Qué cabeza la mía...

19 mayo 2011

The Pop Boat

Embárcate en la travesía con más ritmo sin moverte de Madrid. El Barco del Pop leva sus anclas de los Muelles Polyester el próximo sábado a las 23:30 horas. Deja que el capitán Proudstar te muestre los océanos del pop indie, los mares de las divas del Pop y disfruta de los arrecifes del Ayer y el Mañana.

Seguro que llegas a buen puerto...

12 mayo 2011

Con la Muerte en los Talones

Cuando mi madre se enteró de que el vuelo 815 de Oceanic Airlines que cubría el trayecto entre Sidney y Los Angeles desapareció en extrañas circunstancias,  no se imaginó ni por un segundo que ése sería el inicio de la mayor aventura en las vidas de Jack, Kate y Sawyer. Muy al contrario, lo primero que hizo fue coger el teléfono para descartar la posibilidad infinitesimal de que el más pequeño y dulce fruto de su amor con mi padre no había tenido un cruce de cables y se había ido a Australia para embarcarse en un vuelo a Estados Unidos.

Mi madre siempre ha sido un poco extrema en sus preocupaciones. El hecho de que siempre haya sido consumidora compulsiva de programas como Gente, Sucedió en Madrid o Quién Sabe Dónde no era algo que ayudara a paliar su casi enfermiza obsesión por el desastre inminente.

El día que le comuniqué mi decisión de abandonar el nido e irme a vivir nada más y nada menos que a Madrid, recuerdo que sus ojos se abrieron como platos. Dejó lo que estaba preparando para comer en la encimera de la cocina y me dijo con voz temblorosa:

- Hijo, con la de gente que matan allí...

Intenté explicarle que la vida en la capital era algo más que un titular morboso en la sección de sucesos, pero creo que nunca entendió la idea. De hecho, cuando mi madre me llama al móvil o a casa y, por la razón que sea, no contesto, automáticamente descarta opciones como que pueda estar en el cine, de marcha o follando. De forma instantánea, me imagina tirado en una cuneta desangrándome o víctima de un atentado que saldrá en las noticias en cualquier momento.

Ayer me enteré de la noticia del seísmo en Murcia gracias a ella. Yo me encontraba en el gimnasio cuando el móvil me sonó. Creo que incluso el Iphone me vibró de forma especialmente alarmante.

Por supuesto, era ella.
El motivo de su llamada era informarme del terremoto y asegurarse de que yo estaba bien.

- Mamá, - le contesté- Murcia está como a 350 kilómetros de aquí.
- Bueno, tú ya sabes que me quedo más tranquila...

El único momento en el que mi madre respira tranquila es cuando bajo a pasar unos días a Huelva.  A partir de este viernes me tendrá allí toda una semana, ya que el sábado nos reunimos toda la familia para ver cómo mi sobrina se come una galleta la Primera Comunión de mi sobrina.


Así que, durante unos días, me dejaré querer y cuidar hasta límites insospechados a la espera de que, cuando se produzca esa tragedia que siempre me ronda a lo Destino Final, al menos no sea debido a que mi madre no me advierte y aconseja lo suficiente. Eso sí, cuando realicen mi autopsia me encontrarán con unos gayumbos limpios e impolutos. Mi madre así me lo inculcó.

Imagínate la vergüenza que pasaría mi cadáver en caso contrario...