Este puente, mi amigo
Giorgio celebraba su cumpleaños. Por este motivo, me lié la manta a
la cabeza y descubrí por qué los trenes regionales de
Renfe son tan baratos: retraso de
más de media hora, gente de pie porque no tenía asiento, el baño no funcionaba y el servicio
de bar consistía en un señor mayor que vendía agua, refrescos y bocadillos en una cesta de
la compra similar a la que usaba mi madre en los 80.
Me sentía igual que
Harry Potter cuando se retrasó en el pago de la matrícula de
Hogwartsy le asignaron el tren chungo...
La estancia en
Valladolid fue muy distinta, por supuesto y compensó con creces tantas
penalidades.
Giorgio y
Meri (sí, con "
e") me estaban esperando en la estación comiéndose
una empanada del tamaño de
El Ferrol, así que, como se quedaron con hambre, fuimos
directamente a casa de
Giorgio. Allí comimos y bebimos de lo lindo mientras veíamos
Héroesy a
Pitita Ridruejo en
Muchachada Nui, que creo que se va a convertir en un clásico de
nuestro tiempo.
Cuatro cubatas más tarde, salimos. Primero fuimos al
Life, que es un bar que a
Meri le
encanta y a nosotros no tanto, pero como llegamos al centro muy rápido y aún teníamos que
esperar a
I y
J, decidimos hacerlo allí, resguardados del frío castellano. Y es que,
claro, más vale estar calentitos en un bar
heteruzo que morir de hipotermia
mariconeandoen la calle.
Aparecieron
I y
J, una pareja de chicos monísimos y súper majos que tuve el placer de
conocer esa noche y, tras un par de copas, comenzamos la ruta gay. Al entrar en el
Libertad, una
drag queen muy maja nos colocó una pegatina numerada en la camiseta. La coña consistía en que si te gustaba alguien, podías entregarle un mensaje a las
drag-azafatas para que se lo hiciera llegar.
Meri y yo nos enamoramos a primera vista de un mozo castellano que andaba por allí regalando su belleza a nuestros ávidos ojos. Como no teníamos claro cuál era su acera, le mandamos un mensaje
OT:
Si quieres salvar a Proud, manda un mensaje al 4135. Si prefieres salvar a Meri, mándalo al 4136Para nuestra frustración, ninguno de los dos recibió mensaje de respuesta y le perdimos de vista al cabo del rato.
En cambio, ella recibió un mensaje anónimo en la que le invitaban a recibir unos azotes. Todos pensábamos que lo había mandado una chica que no le quitó ojo en toda la noche. Por otra parte, yo recibí un mensaje de un chico
monérrimo que me decía que le encantaba mi camiseta (llevaba puesta la de
CACA CULO PEDO PIS) y cuando pude hablar con él... resultó que sólo estaba interesado en la camiseta y no en lo que había debajo.
Que digo yo que, para eso, no mandes mensaje, neno....
Pero pese a todo, la noche estuvo muy divertida. Varias copas y mensajes más tarde fuimos al
1900 y, finalmente, tras quedarnos
Giorgio y yo solos, hicimos un cameo en el
Roma, pero como no había casi nadie, decidimos retirarnos a casa.
Al día siguiente teníamos que preparar las cosas para la fiesta. Tras desayunar, bajamos al super a hacer la compra y aprovechamos para hacer una glamourosa sesión de fotos en el
Dia% y, por supuesto, acabó colgada en el
Facebook, que para algo está.
Yo me encargué de hacer la tarta de chocolate mientras
Giorgio hacía la de
Blueberry... que aún no tengo claro lo que es, pero tenía una pinta que te cagas...
Y hablando de lo cual, por alguna razón aquella tarde empecé a padecer una leve molestia estomacal que me hacía visitar al
Señor Roca cada 20 minutos y me duró toda la noche y parte del día siguiente, pero no me impidió disfrutar de la fiesta, de ver a
Meri disfrazada de
Señora del Socostro, de reencontrarme con
Ru, de cantar a voz en grito, de chocarme, como siempre, con la puñetera lámpara de la cocina de
Giorgio y del momento
confessions in the office con
Meri.
Después salimos. Estuvimos en el
Berlanga, que viene a ser la versión vallisoletana del
Polyester, pero sin
Txutxi,
Ana y
Ger (no se puede tener todo...). Allí me reencontré con
Glez, un antiguo amigo de la adolescencia al que hacía siglos que no veía. Luego fuimos al
Libertad y, al rato, terminé retirándome a casa con
Ru porque no podía más.
Y al día siguiente, vuelta a
Madrid en el
regional... Llegué a
Proudville muerto, me ví 3 capítulos de la tercera temporada de
Lost (sí, todavía voy por ahí, ¿sabes?) y a las 00:00 ya estaba en brazos de
Morfeo.
Chimpún!