26 mayo 2009

Continuará...


Tras un breve descanso que creo que durará muy poco, llegará el estreno de la quinta temporada de Proudstar in the City.
Más acción.
Nuevas tramas.
Nuevos personajes (eso espero).
Y ya sabéis que en este blog
el heroísmo
la épica
los giros argumentales interesantes
El Humor inteligente...
... son elementos que van a seguir ausentes.
Próximamente...

20 mayo 2009

Habrá que postear, ¿no?

Hoy he nombrado mucho a David Lynch porque parece que mi día haya sido rodado por él de principio a fin.
Lo peor de todo es que intento explicar con palabras el por qué de esta comparación y creo que soy incapaz de hacerlo sin utilizar las sabias palabras que me dijo hoy un amigo:

...no sabes si tu vida es real o es una película que a su vez otros ven en una pantalla? Son difusas tus fronteras realidad-sueño? Ves gente a tu alrededor actuando de manera extraña pero te parece lógico?

Pues sí. O David Lynch ha dirigido el capítulo de hoy... o alguien me ha echado una pirula efervescente en la leche de mis cereales de esta mañana...
Afortunadamente, llamar a Ruffy tras salir del gym ha sido la única gota de cordura en este día de locos.

Por otra parte, tengo la blogosfera algo abandonada, pero es que este puente ha sido destroyer total.
Esta semana estoy teniendo mucho curro.
Facebook me tiene absorbido...

Y el capítulo de hoy de El Internado me ha dejado sin fuerzas para postear algo medianamente interesante.

Pierdo mi inspiración. Necesito una Musa.

O un Muso...

12 mayo 2009

Soldado del Amor

Warguy y yo nos conocimos hace unos 9 meses, cuando él era un recién llegado a Madrid. Desde el primer día hicimos buenas migas y no pasó nada entre nosotros... hasta que pasó. Desde entonces, por circunstancias diversas, no volvimos a vernos, pero siempre mantuvimos el contacto y una relación bastante cordial.

Es militar y su belicosa profesión contrasta con su personalidad afable y su trato cariñoso. Todo ello aderezado con un cuerpo entrenado para dar guerra. Hace poco, le invité a Proudville a pasar la tarde viendo una peli abrazados en el sofá. Y fue delicioso.

Hoy no estoy muy inspirado, pero baste decir que me debato entre Aeroboy y Warguy y que, mientras no haya nada sólido, no tiene nada de malo el hecho de ir reconociendo el terreno y disfrutando del viaje.



Me voy a la cama que me he quedado agotado de tanto sufrir viendo El Internado.

Aeroboy

Aeroboy es la inocencia hecha carne.

Trabaja como auxiliar de vuelo y el día que decidimos mantener una conversación con una taza de café por medio, en vez de estar separados por una ventana del Messenger, quedó perfectamente claro que la atracción era mutua.
Es bastante guapo. No en un sentido clásico, ya que estaría mintiendo si dijera que es una cara bonita más. Más bien se podría decir que tiene unas facciones que le otorgan un atractivo embriagador. Sus enormes ojos ofrecen una mirada limpia y cuando esboza una sonrisa, sus pómulos parecen invitar a que los acaricies.

Al principio pensaba que era tímido porque hablaba muy bajito, pero en seguida me dí cuenta de que, en comparación, yo estaba resultando más parco en palabras de lo habitual.
En nuestra primera cita no pasó nada.
Nada físico.
Nuestra segunda cita fue el viernes pasado. Y no pudo tener un comienzo más... curioso.

Ante nuestra mutua preplejidad, aparecimos con EXACTAMENTE el mismo polo. Vale que el mío era negro y el suyo azul oscuro, pero de noche no se apreciaba la diferencia.
No sabía si era una buena señal o un nefasto mensaje que me estaba mandando el Destino. El caso es que nos pareció bastante gracioso. Por otra parte, yo estuve toda la noche con la sensación de que todo el mundo nos miraba y justo cuando estaba a punto de tacharme de paranoico a mí mismo, Aeroboy confirmó mis sospechas diciendo:

- ¿Te has dado cuenta de que la gente se nos queda mirando?
Todo sabe mejor cuando un chico guapo te confirma que no sufres de manía persecutoria...
Aeroboy detesta salir de marcha. De hecho, hacía un año que, según me confesó, no salía de noche a tomar algo. Prefiere planes más tranquilos y diurnos, lo cual contrasta mucho con mi estilo de vida porque, yo, en cambio...

... bueno, ya sabéis...

El desfile de miradas y sonrisas no cesaba. Todo era maravillosamente adolescente y nadie parecía querer dar el primer paso hasta que Aeroboy se decidió a besarme.
Un 10 en besar.
Nos dejamos caer por el Suono para saludar a Tony Tornado, JL, Shhh y Gio, que estaban todos guapérrimos (sobre todo Ssshh con su look a lo Dragon Ball Evolution). Tras estar un rato hablando con ellos, hicimos un breve cameo por el Polyester.

Si pasaste de madrugada por la plaza Vázquez de Mella y viste a dos chicos besándose en un banco vestidos con dos polos idénticos, nos estabas mirando a nosotros.

Mi proposición de ir a Proudville se encontró con una tajante, pero sonriente negativa. Aeroboy no quería que todo fuera tan fácil y yo, la verdad, no sólo no me lo tomé a mal, sino que me pareció bien y me gustó la respuesta.

Todo esto estaría muy bien si no fuera por el pequeño detalle de que otro chico estupendo viene a complicar la ecuación...

Y resulta que yo soy de Letras...

07 mayo 2009

En próximos capítulos de Proudstar in the City...

... Asistiremos a otra segunda cita de nuestro héroe... ¿se repetirá la debacle de su última segunda cita o, por el contrario, presenciaremos el prólogo de su primera tercera cita en décadas?

... ¿Conseguirá Proudstar ver X Men Orígenes: Lobezno? ¿Le gustará o, por el contrario, se tendrá que conformar con la carne que muestra Hugh? ¿Será ésa la única erección que un hombre semidesnudo le provoque este fin de semana?

... ¿Llegará la devolución de Hacienda antes de que el cargo anual de su gimnasio le deje en una situación al borde de la mendicidad?

... ¿Cuál será su próxima proudstada?

Muchas preguntas que, probablemente, no encuentren respuesta en el próximo episodio...

Mientras tanto, que paséis un buen fin de semana...

Proudy Tales


A los pocos días de nacer yo, mis padres organizaron una gran fiesta para presentarme en sociedad. Obviamente, no tengo recuerdos de ese día (ni tampoco de otras muchas fiestas en las que he estado, aunque por motivos muy distintos...), pero dicen que fue uno de los eventos sociales más sonados de finales de los 70 en Huelva. Familiares, amigos y vecinos de la ciudad se pusieron sus mejores galas para darme la bienvenida al Mundo.

Sin embargo, mis padres olvidaron mandar una invitación.

Cuando la fiesta estaba en su punto álgido, la malvada bruja, cuyo nombre no se me ocurre recuerdo, hizo su aparición, ante el contenido asombro de los invitados que, temerosos, se apartaban a su paso mientras se dirigía hacia la cuna donde yo dormitaba ajeno al peligro que se cernía sobre mí.

Enojada por haber sufrido tan duro golpe en su vida social, la bruja alzó su báculo y me lanzó una maldición que me haría dormir el resto de mi vida. Todo fue demasiado rápido y nadie pudo detenerla a tiempo de impedir que su maleficio me envolviera.

Tras esbozar una fría sonrisa a mis desconsolados padres, se esfumó en el aire.

Quiso el Destino que se encontrara allí mi Hada Madrina.
Y, además, estaba sobria.

- No puedo romper el hechizo, - dijo tras examinarme- pero si puedo modificarlo. Vuestro hijo no pasará el resto de sus días inconsciente, pero sí desarrollará una increíble facilidad para quedarse dormido hasta en el bigote de una gamba...

Casi 32 años después, me encontraba en el metro volviendo del curro y se me ocurrió la fatal idea de tomar asiento. Me encontraba muy cansado.

Y no es que Morfeo me abrazara.
El muy cabrón, me folló.

Es decir: Terminé dormido con la cabeza apoyada en una barra, la boca abierta hasta el infinito... con su hilillo de baba y todo.
Puede que incluso roncase.

Cuando abrí los ojos, sobresaltado (porque estaba hasta soñando), ví que frente a mí estaba sentado uno de los informáticos buenorros de mi oficina, que me miraba entre divertido y compasivo por el derroche de clase y sofisticación que estaba presenciando.

Parece ser que lo de despertar con un beso de Amor Verdadero ya no está de moda...

06 mayo 2009

Sexo Oral y Ficción Escrita

Esta mañana teníamos una reunión de departamento. Mientras esperábamos en la sala de juntas a que llegaran los últimos asistentes, sin saber muy bien cómo, algunos de nosotros nos pusimos a hablar de sexo.
Nunca está de más empezar la mañana con sexo...oral.
Por supuesto, como suele ocurrir en la mayoría de los casos, el debate sexual terminó convirtiéndose en una guerra de géneros en la que se tocaron cuestiones que me dieron que pensar. Para empezar, las chicas hacían referencia a la supuesta necesidad que tenemos los tios de preguntar a nuestro compañer@, tras haber follado, si le ha gustado.
Inmediatamente, hice un repaso mental para comprobar si recordaba haber soltado alguna vez semejante muestra de egocentrismo y mal gusto. Afortunadamente, si alguna vez lo he hecho, mi mente no lo ha archivado... El caso es que si me suena haber sido el receptor de esa pregunta, aunque no logro poner cara al que me la lanzó.

- Es que los tios - continuaba argumentando otra compañera en la oficina - estáis obsesionados con el hecho de quedar bien en la cama.

Y en eso, creo que tiene razón.

Los tios, heteros o gays, tenemos estupidamente autoimpuesto el rol de folladores natos o máquinas sexuales. Todos somos la caña en la cama y hablar de lo contrario es vulnerar nuestra sagrada virilidad.

Porque es muy fácil contar con orgullo que anoche te follaste a un pibón, pero muy difícil admitir que no pudiste hacer nada porque habías bebido demasiado o estabas nervioso porque te gustaba mucho... o lo que sea.
Y eso nos pasa, por muy sobraos que vayamos por la vida. Es el precio a pagar por ser humanos.


Total, que ese pequeño debate es lo más interesante que ha pasado hoy en mi oficina...


Esta noche, al llegar a casa, me puse a buscar unas facturas cuando, inesperadamente, apareció un cuaderno donde hace mil años intentaba satisfacer una necesidad que siempre he tenido y que nunca he satisfecho del todo: la necesidad de escribir.

Siempre he soñado con escribir una novela. Dar a luz personajes propios, volcar en el papel todo el potencial creativo que duerme en mi interior. Lamentablemente carezco de la constancia necesaria para que un proyecto tan ambicioso llegue a consolidarse.

Por no hablar de mi falta de talento como escritor, por supuesto.

Esta tarde hablaba con Txokolatero de lo gratificante que me resulta tener este blog. En parte, es porque me ayuda a soportar ese anhelo que tengo desde siempre. Y es que, pese a las trivialidades de las que hablo, escribir y sentir que me leen me hace feliz.

Tal vez un día me decida a sentarme y escribir la novela que siempre he soñado leer...

04 mayo 2009

Puenting en Valladoland...

Este puente, mi amigo Giorgio celebraba su cumpleaños. Por este motivo, me lié la manta a
la cabeza y descubrí por qué los trenes regionales de Renfe son tan baratos: retraso de
más de media hora, gente de pie porque no tenía asiento, el baño no funcionaba y el servicio
de bar consistía en un señor mayor que vendía agua, refrescos y bocadillos en una cesta de
la compra similar a la que usaba mi madre en los 80.

Me sentía igual que Harry Potter cuando se retrasó en el pago de la matrícula de Hogwarts
y le asignaron el tren chungo...

La estancia en Valladolid fue muy distinta, por supuesto y compensó con creces tantas
penalidades. Giorgio y Meri (sí, con "e") me estaban esperando en la estación comiéndose
una empanada del tamaño de El Ferrol, así que, como se quedaron con hambre, fuimos
directamente a casa de Giorgio. Allí comimos y bebimos de lo lindo mientras veíamos Héroes
y a Pitita Ridruejo en Muchachada Nui, que creo que se va a convertir en un clásico de
nuestro tiempo.

Cuatro cubatas más tarde, salimos. Primero fuimos al Life, que es un bar que a Meri le
encanta y a nosotros no tanto, pero como llegamos al centro muy rápido y aún teníamos que
esperar a I y J, decidimos hacerlo allí, resguardados del frío castellano. Y es que,
claro, más vale estar calentitos en un bar heteruzo que morir de hipotermia mariconeando
en la calle.

Aparecieron I y J, una pareja de chicos monísimos y súper majos que tuve el placer de
conocer esa noche y, tras un par de copas, comenzamos la ruta gay. Al entrar en el Libertad, una drag queen muy maja nos colocó una pegatina numerada en la camiseta. La coña consistía en que si te gustaba alguien, podías entregarle un mensaje a las drag-azafatas para que se lo hiciera llegar. Meri y yo nos enamoramos a primera vista de un mozo castellano que andaba por allí regalando su belleza a nuestros ávidos ojos. Como no teníamos claro cuál era su acera, le mandamos un mensaje OT:

Si quieres salvar a Proud, manda un mensaje al 4135. Si prefieres salvar a Meri, mándalo al 4136

Para nuestra frustración, ninguno de los dos recibió mensaje de respuesta y le perdimos de vista al cabo del rato.

En cambio, ella recibió un mensaje anónimo en la que le invitaban a recibir unos azotes. Todos pensábamos que lo había mandado una chica que no le quitó ojo en toda la noche. Por otra parte, yo recibí un mensaje de un chico monérrimo que me decía que le encantaba mi camiseta (llevaba puesta la de CACA CULO PEDO PIS) y cuando pude hablar con él... resultó que sólo estaba interesado en la camiseta y no en lo que había debajo.

Que digo yo que, para eso, no mandes mensaje, neno....

Pero pese a todo, la noche estuvo muy divertida. Varias copas y mensajes más tarde fuimos al 1900 y, finalmente, tras quedarnos Giorgio y yo solos, hicimos un cameo en el Roma, pero como no había casi nadie, decidimos retirarnos a casa.

Al día siguiente teníamos que preparar las cosas para la fiesta. Tras desayunar, bajamos al super a hacer la compra y aprovechamos para hacer una glamourosa sesión de fotos en el Dia% y, por supuesto, acabó colgada en el Facebook, que para algo está.

Yo me encargué de hacer la tarta de chocolate mientras Giorgio hacía la de Blueberry... que aún no tengo claro lo que es, pero tenía una pinta que te cagas...

Y hablando de lo cual, por alguna razón aquella tarde empecé a padecer una leve molestia estomacal que me hacía visitar al Señor Roca cada 20 minutos y me duró toda la noche y parte del día siguiente, pero no me impidió disfrutar de la fiesta, de ver a Meri disfrazada de Señora del Socostro, de reencontrarme con Ru, de cantar a voz en grito, de chocarme, como siempre, con la puñetera lámpara de la cocina de Giorgio y del momento confessions in the office con Meri.

Después salimos. Estuvimos en el Berlanga, que viene a ser la versión vallisoletana del Polyester, pero sin Txutxi, Ana y Ger (no se puede tener todo...). Allí me reencontré con Glez, un antiguo amigo de la adolescencia al que hacía siglos que no veía. Luego fuimos al Libertad y, al rato, terminé retirándome a casa con Ru porque no podía más.

Y al día siguiente, vuelta a Madrid en el regional... Llegué a Proudville muerto, me ví 3 capítulos de la tercera temporada de Lost (sí, todavía voy por ahí, ¿sabes?) y a las 00:00 ya estaba en brazos de Morfeo.

Chimpún!